El empate que sufrió en Levante contra el Rayo Vallecano traerá muchísima cola. El gol de Pathe Ciss, con el que los locales sumaron un punto para arrebatarle una victoria trascendental a los granotas en el último segundo del partido, no debió subir al marcador por acomodarse el balón con el brazo justo antes de materializar el 1-1. El nivel de indignación en Orriols es tan grande como la incredulidad con la que el fútbol español presenció una acción que cambió radicalmente las aspiraciones de permanencia de los granotas. Gravemente perjudicados, los de Luís Castro se marcharon a València tras sufrir un atraco que aún sigue doliendo en las entrañas del Ciutat de València… pero cuyo infractor evitó reconocer pese a ser consciente de que a su equipo le benefició claramente.
Palabras que delatan al infractor
La risa floja de Pathe Ciss a su salida de Vallecas le delata. Después de ser preguntado por diferentes medios de comunicación que le esperaron a las afueras del estadio, el centrocampista senegalés se mostró un tanto confundido. Le aseguraron que en la televisión dijo que era «mejor no decirlo» para, posteriomente, decir «sí» en repetidas ocasiones. No obstante, cuando le preguntaron si era mano, cambió su opinión: «no, no, no», entre risas frente a los medios presentes. Una muestra evidente de lo favorecido que salió un Rayo Vallecano que, con uno menos, fue superior al Levante, pero que empató el partido en el último suspiro de manera ilegal: Pathe Ciss impactó el esférico con el brazo antes de rematar, siendo inválida la acción. Una más de un estamento arbitral al que cada vez que le queda menos credibilidad.














