La Acadèmia Valenciana de la Llengua (AVL) ha dictaminado que la denominación correcta del municipio es l’Alguenya y sostiene que esta es la forma “adecuada desde el punto de vista histórico y lingüístico”, frente a la propuesta impulsada por el Ayuntamiento para oficializar la fórmula bilingüe Algueña / l’Alguenya.
El pronunciamiento fue aprobado en la sesión plenaria del pasado 6 de marzo, en la que la institución analizó la solicitud municipal para modificar la denominación oficial de la localidad. En su informe, la AVL deja claro que, en caso de optarse por una fórmula bilingüe, la forma valenciana debe figurar en primer lugar, tal y como establece el artículo 4.2 del Decreto 69/2017 del Consell sobre el cambio de denominación de municipios y otras entidades locales.
Además, la Acadèmia defiende que el topónimo debería mantenerse en su forma única en valenciano. Según argumenta, el valenciano, como lengua minorizada, requiere una protección específica, amparada tanto por normas internacionales como por el Estatut d’Autonomia y la Constitución. Por ello, considera que conservar l’Alguenya como única denominación oficial también supone una forma de proteger el patrimonio lingüístico valenciano.
El dictamen
El dictamen entra también en el terreno histórico y filológico. La AVL señala que, aunque existen varias teorías sobre el origen etimológico del topónimo, todas apuntan a una procedencia árabe. Sin embargo, subraya que el análisis documental y fonético confirma «sin ninguna duda» que la forma tradicional incluye el artículo definido valenciano. De hecho, la referencia más antigua localizada, fechada en 1361, ya recoge esta denominación con artículo.
A partir de este análisis, la institución concluye que la denominación más ajustada a la historia y a la tradición es l’Alguenya. Y añade que, si finalmente el consistorio decidiera mantener su apuesta por una fórmula doble, la opción correcta no sería la planteada inicialmente, sino l’Alguenya / Algueña.
El informe de la AVL supone así un pronunciamiento relevante en un debate que trasciende la mera rotulación administrativa y afecta de lleno a la identidad local, la protección del valenciano y el uso institucional de los topónimos propios.
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