Para muchos será el primer verano sin Punky. Una pérdida que marca un antes y después en la cotidianidad veraniega y que explica un cambio de tendencias y preferencias. La marca de helados La Menorquina ha anunciado a través de sus redes sociales que retiran al famoso pingüino de vainilla del mercado por falta de la suficiente demanda para mantenerlo.
«Tenemos una cosa importante que contaros: descatalogamos a Punky», han anunciado desde las redes sociales responsables de la marca. «El mercado ha hablado: las nuevas generaciones buscan otras cosas y los adultos… bueno, os acordáis de él con cariño, pero os da demasiada vergüenza pedirlo en público. La timidez ha ganado a las ventas. Punky nos deja. Alza el vuelo», han señalado.
Los niños ya no juegan
Será que los niños ya no juegan como antes, pero Punky ya no goza del mismo éxito. Las observaciones de la industria juguetera han señalado también una tendencia cada vez más marcada hacia las nuevas tecnologías, móviles y tablets, que han alejado a los niños de los juegos físicos y manuales. Los productos infantiles como Punky decaen entre los niños más pequeños. Lanzado en los años 80, este helado con forma de figura rellena se convirtió en un icono del verano para varias generaciones, especialmente en los años 90, cuando este tipo de helados con forma de muñeco se popularizaron entre el público infantil. Su receta clásica combinaba helado de vainilla en forma de pingüino, con salsa de caramelo en el interior, una fórmula pensada tanto para el sabor como para el componente lúdico del producto. Sin embargo, este último componente ya no triunfa tanto entre los niños: fue precisamente en la década de los 80 y los 90 cuando se afianzó la tendencia de lanzar helados con formas divertidas y personajes pensados en atraer a los más pequeños, que tenían, tras su consumo, un juguete más. Los días de piscina, playa y kiosko brillaban con una luz especial si «caía» uno de estos helados.
Recurrir a la nostalgia
Los adultos son ahora un público objetivo clave para la supervivencia de muchos juguetes de la que quizá «Punky» podría haberse aprovechado. Así lo han visto marcas reconocidas de juguetes de construcción o acción que han visto en los ahora treinteañeros y cuarentones, un público clave que sí consume para coleccionar objetos que retratan, con nostalgia, su infancia.
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