Los erizos son seres entrañables debido a su simpático aspecto, pero también cumplen importantes funciones ecológicas. De ahí la importancia de protegerlos. Y, sin embargo, son extremadamente vulnerables. Sus poblaciones en Europa han caído un 30% en la última década, lo que llevó a que en 2024 fueran catalogados como ‘casi amenazados’ en la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
La progresiva fragmentación y alteración de su hábitat, provocada por la urbanización, la apertura de nuevas carreteras y la agricultura, los pone cada vez más contra las cuerdas y los empuja hacia la extinción.
Su capacidad para adaptarse a una alimentación muy variada hace del erizo un agente de control de plagas muy importante, pues ayuda a regular las poblaciones de insectos y pequeños invertebrados que pueden dañar el equilibrio ecológico e incluso perjudicar a los cultivos. Entre sus presas más frecuentes figuran lombrices de tierra e insectos, pero también babosas, caracoles e incluso pequeños roedores.
Ejemplar de erizo europeo / Erisos
En España viven dos especies en estado salvaje: el erizo europeo y el erizo moruno, este último confinado a las zonas del Levante y Baleares.
Descubrimiento esperanzador
Pero un nuevo descubrimiento podría ayudarles a esquivar los peligros que entraña el avance de las actividades humanas. Investigadores de la Universidad de Oxford, en el Reino Unido, han demostrado por primera vez que los erizos pueden oír ultrasonidos de alta frecuencia y que estos podrían utilizarse para mantenerlos alejados de las carreteras, uno de sus principales enemigos.
El profesor David Macdonald, uno de los autores del estudio, señala que los ultrasonidos pueden salvar a los erizos de los accidentes de tráfico. Los coches, según un estudio, pueden llegar a matar hasta a un tercio de los erizos de las poblaciones locales.

El erizo moruno está presente en la zona de Levante y Baleares / Agencias
Sin embargo, este número podría reducirse de forma considerable si los coches incorporaran dispositivos de ultrasonidos para alertar a estos animales, según la investigación publicada en la revista ‘Biology Letters’.
El reto de lograr la colaboración de la industria
Hasta ahora se desconocía si los erizos podían oír esas ondas sonoras de alta frecuencia, que superan el rango de audición humano. «El siguiente paso será encontrar la colaboración de la industria del automóvil para que financie y diseñe repelentes acústicos para los coches«, explica la investigadora principal, Sophie Lund Rasmussen. Su instalación sistemática podría suponer un «impacto significativo en la reducción de la amenaza que supone el tráfico rodado para el erizo”, añade.
Los investigadores concluyen que sería posible diseñar dispositivos ultrasónicos que puedan ser percibidos por los erizos, pero no por los humanos ni por las mascotas. Los perros pueden oír hasta los 45 kHz y los gatos hasta los 65 kHz. Además de instalarse en los vehículos, estos repelentes ultrasónicos podrían aplicarse a otras potenciales amenazas para estos animales, como los cortacéspedes robóticos y las desbrozadoras de jardín.
«Nuestros novedosos resultados han demostrado que los erizos europeos están hechos para percibir, y perciben, un amplio rango de ultrasonidos», señala la doctora Rasmussen. «La gran incógnita ahora es si utilizan los ultrasonidos para comunicarse entre ellos o para detectar a sus presas, algo que ya hemos empezado a investigar».













