El Partido Popular ha aceptado rebajar el requisito del catalán en determinadas plazas de la administración pública tras un acuerdo con Vox que introduce cambios en la normativa autonómica para flexibilizar e incluso eliminar la exigencia lingüística en algunos puestos, especialmente en aquellos considerados de muy difícil cobertura.
Las medidas se incorporarán mediante tres enmiendas a la ley de proyectos estratégicos, fruto de «semanas de negociación» entre ambas formaciones. El pacto supone una nueva concesión del PP a Vox en el debate sobre el papel del catalán en la función pública, uno de los ejes políticos que la formación de Santiago Abascal ha situado con más insistencia en esta legislatura. De ahí que la encargada de hacer público el acuerdo esta mañana en el Parlament haya sido la portavoz de Vox, Manuela Cañadas.
El objetivo, según han defendido las portavoces parlamentarias de ambos partidos, es «facilitar» la cobertura de plazas vacantes en la sanidad, la educación o determinados servicios públicos, evitando que el requisito lingüístico «dificulte» la incorporación de profesionales cuando existe escasez de aspirantes.
La portavoz adjunta del PP en el Parlament, Marga Durán, asegura que el acuerdo introduce mecanismos de flexibilidad para determinadas plazas. Según ha señalado, el pacto ya se hizo público durante la aprobación de los presupuestos autonómicos, cuando ambas formaciones alcanzaron un entendimiento para modificar algunos aspectos de la normativa lingüística en el acceso a la función pública.
Durán ha detallado que en oposiciones correspondientes a plazas consideradas de muy difícil cobertura se permitirá que los aspirantes accedan al puesto sin acreditar inicialmente el conocimiento de catalán, siempre que lo obtengan posteriormente dentro de un plazo que aún se desconoce.
«Lo que se hace es posponer la exigencia del requisito para que esas personas puedan empezar a trabajar de inmediato», ha señalado la dirigente popular, quien ha subrayado que el objetivo es evitar que determinados servicios queden sin personal.
«Lo que queremos es cubrir todas estas plazas que son de muy difícil cobertura«, ha insistido Durán. El acuerdo también contempla la posibilidad de rebajar el nivel exigido o incluso eliminar el requisito del catalán en determinadas categorías laborales, especialmente en aquellas en las que el puesto no implique atención directa al público. «Rebajar el nivel exigido o exceptuar en las plazas o categorías en que, por su naturaleza, no hiciera falta este requisito del catalán, siempre y cuando no trabajen de cara al publico«, explica Durán.
Vox dice que el catalán es «un muro»
La portavoz parlamentaria de Vox, Manuela Cañadas, ha celebrado el acuerdo con el PP al considerar que las modificaciones legales tienen «un objetivo muy claro»: que el catalán deje de ser «un muro que expulse el talento y dificulte la vida de los ciudadanos de nuestras islas».
Según afirma, se trata de «medidas practicas para problemas reales» que afectan a la sanidad, educacion y al futuro de los jovenes: «Queremos una administracion que sirva al ciudadano, no que le ponga trabas ideologicas«.
Para ello, PP y Vox apuestan por eliminar el requisito de catalán en plazas de profesores de muy difícil cobertura. «No podemos permitir que un aula se quede sin profesor porque el candidato más cualificado no tenga un titulito excluyente como es el catalán«, declara Cañadas.
La portavoz de Vox también ha anunciado que se eliminará el requisito del catalán para categorías laborales como celadores, auxiliares de limpieza o trabajadores de mantenimiento, además de permitir exenciones en plazas donde «el deficit de aspirantes ponga en riesgo el servicio publico».
«No tiene sentido que una de estas plazas quede vacante por un título lingüístico. El catalán deja de ser una herramienta de exclusión para pasar a ser un sistema flexible que garantiza por encima de todo que el servicio público se preste con eficacia», celebra la portavoz de Vox.
Las enmiendas también incluyen medidas en el ámbito educativo. Entre ellas, Vox propone rebajar de ocho a siete la nota mínima necesaria para obtener automáticamente los niveles B2 y C1 de catalán al finalizar el bachillerato. «Los estudiantes que cursen un año en el extranjero no perderán su derecho a recibir el titulo de catalán. Son enmiendas son resultado de largas reuniones y negociaciones con el PP, somos muy ambiciosos y nos gustaría ir más allá».
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