Con la excusa de que la salud es importante pero la «juventud se va deprisa», les ha regalado una estancia con todo incluido en un hotel de lujo. Lo que parece un detalle cariñoso es en realidad una trampa: ¡es el hotel de la familia de Diyar, donde sabe que Ferit aparecerá en cualquier momento!
La jugada de Ayla es maestra y retorcida a partes iguales. Sabe que Sinan está desesperado por intimar con su mujer y que no sospechará nada de este «regalo» caído del cielo. Mientras el joven celebraba la idea de irse de spa y masajes, Seyran se ha quedado de piedra, sintiendo que algo no encaja. «Id a crear vuestros propios recuerdos», les ha dicho Ayla, sabiendo que el único recuerdo que van a crear es un encuentro explosivo con el pasado de Seyran.
A Sinan se le han iluminado los ojos al oír la palabra «privacidad», creyendo que por fin tendrá a su esposa para él solo. Pero para Seyran, esto es de todo menos un regalo. Ha intentado escurrir el bulto con la excusa de ir a ver a sus padres, pero la presión de su suegra la ha dejado contra las cuerdas. Siente que la están empujando a una situación que no desea.
Lo que Seyran no imagina es que al mandarlos precisamente a ese hotel, busca que la coincidencia con Ferit sea inevitable y que la tensión entre ellos termine por destruir el matrimonio. Ayla no quiere a una Sanli en su familia y está dispuesta a utilizar a su propio hijo como cebo para que Ferit «rescate» a su exmujer.














