La victoria del Valencia CF frente al Deportivo Alavés le dio una distancia de siete puntos con respecto al descenso y brindó al valencianismo la oportunidad de abrir por primera vez el debate de los objetivos más allá de la lucha por la permanencia. Con los coeficientes UEFA todavía por decidir y la posibilidad de que LaLiga amplíe un año más su número de representantes en Europa, llegaron las primeras cábalas y la visita al colista, el Real Oviedo, emergía como un buen examen de ambición para el equipo. Suspenso absoluto y imagen muy mediocre que vuelve situar el agujero negro de la ‘zona Merion’ como el destino más probable para el conjunto de Carlos Corberán.
Por resultado y por sensaciones. La versión del Valencia CF que se vio en el Carlos Tartiere dista mucho de la de un equipo que quiere ambicionar cotas mayores que vagar por el ecuador de la clasificación. Jugaba en el estadio del destacado farolillo rojo de la clasificación, un equipo que suma tres entrenadores y que afrontaba el partido a ocho puntos de la permanencia. Lejos de tomarlo como una gran oportunidad de ir a por el partido, crecer en lo futbolístico y lanzar un mensaje de fuerza, el equipo volvió a sacar su cara más apática, inoperante y carente de recursos que le llevó en la primera vuelta a los puestos de descenso.
Dos disparos a puerta y un cortocircuito futbolístico
En los 90 minutos que duró el encuentro, el Valencia apenas disparó dos veces a portería por las seis del Oviedo. Ni encontró la creatividad por dentro ni fue desequilibrante por fuera, un cortocircuito total que le puso las cosas muy sencillas a los carbayones, más cerca de ampliar la ventaja que de acabar perdiendo dos puntos. Una versión indigna para cualquier equipo que quiera luchar por objetivos mínimamente ilusionantes.
Danjuma estuvo a un nivel muy pobre / LaLiga
El fantasma de la ‘Zona Meriton’
Los partidos de domingo y lunes acabarán de completar la foto del desastre del Tartiere, ya que juegan los principales candidatos al descenso y los actuales séptimo y octavo clasificado. En función de los resultados, el Valencia CF podría verse seis por encima de la zona roja (si el Mallorca gana su partido), mientras que el Espanyol tiene la oportunidad de meterle ocho puntos de distancia y la Real Sociedad siete, generando una situación clasificatoria de ‘tierra de nadie’ muy evidente con 30 puntos en disputa hasta final de temporada.
A pesar de que el año empezó con ese comunicado de la entidad hablando de volver a la «élite europea», unas expectativas que se matizaron con el desastroso inicio de curso del equipo y que se emplazaron al largo plazo como viene siendo habitual en la última década, la falta de ambición del club y el nefasto nivel mostrado por el equipo en el día que tocaba dar un paso al frente le acercan de nuevo a acabar la campaña en esa porción gris de la tabla carente de presión, de alicientes y de exigencia. Al más puro estilo Meriton Holdings.














