¿Por qué lo que fracasó en Gaza debería funcionar en Irán? EEUU e Israel rebajan las expectativas sobre el cambio de régimen

Solo unas horas después de que comenzarán los bombardeos sobre Irán hace dos semanas, miles de iraníes se echaron a la calle para celebrar la muerte de su bestia negra. Un ataque israelí había acabado en los primeros compases del asalto con el líder supremo, Alí Jameneí, el hombre que durante casi 40 años pilotó el régimen autoritario de los ayatolás. En muchas ciudades se escucharon vivas y ovaciones, se bailó en la calle y hasta se tiraron abajo efigies del «tirano», según los vídeos que circularon por redes sociales. «Esta es vuestra oportunidad para establecer un Irán nuevo y libre», dijo Binyamín Netanyahu a los iraníes, un mensaje también repetido por Donald Trump. Pero la euforia duró poco. Durante las siguientes noches no fue la oposición, sino los simpatizantes del régimen los que ocuparon las calles a instancias de sus líderes, mientras se reforzaba la seguridad y se amenazaba a la disidencia contra cualquier tentación. La primera ventana de oportunidad para forzar un cambio de régimen mediante una revuelta popular había pasado.

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