Las máquinas de coser Singer son sinónimo de durabilidad y también de historia. Su presencia en muchas de las casas de España desde su aparición, en 1851, las han convertido en esa pieza a conservar. A día de hoy, la firma sigue lanzando al mercado nuevos artículos actualizados y más acorde a las necesidades del día a día. Es el caso de la máquina de coser portátil Singer. Un producto pequeño y compacto que permite coser prendas de forma sencilla y en cualquier lugar.
Lidl, consciente de la gran demanda de esta marca, ha lanzado una máquina de coser portátil Singer que ya vuela de los estantes. Cuesta 9.90 euros y «te va a salvar de más de una», comenta una chica que muestra en sus redes sociales la máquina que ha comprado en Lidl. Y advierte: «Estas cosas vuelan, si la queréis, echad una carrera».
Esta máquina de coser funciona tanto conectada a la red eléctrica o con pilas. A la hora de coser, aseguran que «no tiene mucha ciencia», pero hay algunos detalles a tener en cuenta.
«Hay que rematar el punto final. Estas máquinas cosen con un hilo no con dos con lo cual hay que rematar a mano. Es solamente coser el punto final, no tiene ciencia ninguna y no lleva más de 1 segundo», explica una chica en sus redes sociales mientras explica cómo coger el bajo de un pantalón.
La gran historia de la Singer
Isaac Singer patentó en 1851 su primera máquina de coser práctica, lo que marcó el comienzo oficial de Singer como empresa y su liderazgo en la industria. «El espíritu de diseño práctico e innovación creativa que caracterizó a la empresa en sus inicios continúa hoy en día mientras desarrollamos productos para todos los niveles de costura», aseguran desde la marca.
Singer lanzó muchos productos innovadores como la primera máquina de zigzag del mundo, las primeras máquinas electrónicas, la primera aplicación de asistente de costura para dispositivos móviles y mucho más.















