Se dice que la de Castilla y León es una sociedad conservadora, pero no solo por el sentido ideológico, sino porque rehúye de las aventuras. El bipartidismo de PP y PSOE no solo aguanta, sino que crece, y ambas formaciones aumentan dos escaños respectivamente su representación en las Cortes.
Aunque hay quien reivindica que en tiempos del reino de Castilla partieron de esta tierra descubridores en busca de aventuras. Y eso fue lo que pasó hace cuatro años en las pasadas elecciones, cuando Castilla y León fue el primer lugar en el que hubo un gobierno de coalición entre PP y Vox. Los de Santiago Abascal rozan el 19% de los votos, solo logran un representante más en las Cortes (14). El juego de las expectativas les ha penalizado casi tanto como la ley electoral al no lograr el objetivo de superar el 20% y continuar así con la tendencia alcista de este ciclo electoral. No obstante han logrado un «resultado histórico» porque han «roto el techo mayor de Vox hasta ahora en España», como reividincó Carlos Pollán, el candidato de Vox.
Pero el vendedor de las elecciones, igual que en los otros comicios – Extremadura y Aragón- de este ciclo electoral es el Partido Popular. La candidatura encabezada por Alfonso Fernández Mañueco se hizo con la victoria al lograr ser la más votada (35%) y subir en el número de escaños (33), respecto a los 31 que tenía hasta ahora, cuando logró el resultado más bajo del PP en esta región, la más extensa de España y el feudo autonómico más antiguo para los populares. En Génova celebraban la “mejor noche electoral para el PP desde municipales y autonómicas de 2023” porque “han logrado subir cuatro puntos el día que Vox logra su mejor resultado autonómico”.
Pero para continuar gobernando, como lo llevan haciendo ininterrumpidamente desde 1987, Mañueco debe llegar a algún acuerdo con un envalentonado Vox, tras su negativa a cualquier pacto con el PSOE -para hacer de Castilla y León una “tierra libre de sanchismo”, que ha quedado segundo con casi el 31% y 30 escaños.
Para ese pacto entre PP y VOX primero se debe superar el duro cruce de reproches que han protagonizado en los últimos días de campaña Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal. El presidente del Partido Popular llegó a acusar al líder de Vox de ser un falso patriota que se da “golpes en el pecho” por España.
PSOE, repetición electoral
Un entendimiento que el candidato del PSOE, Carlos Martínez, cree que no va a producirse porque «Mañueco no se ha enterado de nada» y ahora está por ver si «Vox está dispuesto a ser la muletilla» del Partido Popular, insinuando que habrá una «segunda vuelta», es decir una nuevas elecciones autonómicas. Un escenario de nuevos comicios que parece alejarse en Extremadura y Aragón, los otros dos enclaves autonómicos en los que el PP depende de Vox para seguir al frente dedel gobierno regional.
El candidato socialista lanzó esta idea dentro de su reflexión sobre la noche electoral que ha llevado la alegría a las filas socialistas. Martínez, un perfil alejado de Pedro Sánchez pese a que Ferraz fue el que lo aupó a la Secretaría General del PSOE en Castilla y León, ha insuflado un «necesario ánimo» en el PSOE tras las dos debacles consecutivas.
De ahí que los resultados de estas elecciones se medían en la sede socialista más en clave interna, orgánica, que en clave institucional, conscientes de que no podrían alcanzar el gobierno por la falta de respaldo de otros partidos a la izquierda con los que pactar, porque la división de Podemos y Sumar ha vuelto a provocar un solar en ese espectro y ninguno logra representación.
Los socialistas han logrado, así lo reconocían, romper un ciclo perdedor y motivar a sus filas especialmente ante la nueva cita con las urnas, Andalucía, la comunidad más poblada de España, donde el Partido Popular de Juanma Moreno gobierna con mayoría absoluta y la candidata socialista es la vicepresidenta primera del Gobierno y vicesecretaria general del PSOE, María Jesús Montero.
*noticia en ampliación*
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