El conjunto de Antonio Vadillo se marcha de vacío del Juan Vizcarro tras un partido marcado por la fragilidad defensiva y los errores no forzados. Pese a rozar la épica con el portero-jugador en los últimos minutos, los desajustes en la salida de balón y la falta de contundencia condenaron a un equipo que no logró imponerse.
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