La mayor goleada encajada por el Elche este curso llega en un escenario en el que nadie se puede sorprender de caer por tres goles de diferencia. Lo había hecho el todopoderoso Manchester City días atrás en la Champions. El poso de pesimismo franjiverde es que volvió a perder, como viene acostumbrando durante 2026, repitiendo vicios y carencias. Ni atacó bien, su primer tiro a portería llegó en el minuto 93, ni defendió con criterio, volviendo a mostrar una fragilidad atrás que ya le pone en cabeza de los equipos más goleados de Primera División. Preocupante.
Que el Elche caiga o no a posiciones de descenso volverá a depender de lo que haga, este domingo, el Mallorca. Como ha ocurrido en las semanas anteriores. Lo alarmante es la sensación de cristal que sigue transmitiendo la escuadra, sin confianza en cuanto recibe un golpe y sin capacidad de recuperación, como ocurrió en Villarreal, hasta que ya está demasiado lejos de su oponente en el marcador.
Si una acción retrata el deficiente rendimiento defensivo del conjunto dirigido por Eder Sarabia esa es la del 2-0. Un ataque en transición pésimamente defendido, con cada jugador franjiverde yendo donde quería el madridista, hasta dejar totalmente solo en la frontal del área a Valverde, que venía de hacer un triplete europeo. Redondo, apuesta ilicitana en el once inicial, olvidó cualquier regla básica del «5». Dejó desprotegida la frontal del área para que, desde allí, el uruguayo completara su gran semana con un disparo inapelable. Un tiro para cuya ejecución tuvo todo el tiempo del mundo. Fácil si eres bueno. Sencillísimo si estás tocado por una varita.
Ahí, al borde del descanso, terminó el partido del Elche, que aguantó la igualdad hasta que cinco minutos antes de esa reprochable defensa en la transición madridista encajara el primer tanto del día en otra acción en la que los franjiverdes fueron incapaces de proteger el área de Dituro. El meta argentino repelió un disparo de falta de Valverde, pero los rechazos, el último a despeje de Pedrosa, acabaron con una volea imparable de Rüdiger. Al descanso, 2-0. Un equipo con la confianza por las nubes. El otro por los suelos.
Sin reacción del Elche
Pese a ello, Sarabia no creyó conveniente hacer cambios, como en Villarreal, más allá del obligado en el minuto 22, en el que un voluntarioso Sangare, mareado tras un choque de cabezas con Camavinga, se tuvo que retirar del terreno de juego por precaución. De hecho, la primera tanda de cambios del vasco se produjo justo antes del 3-0. Eso sí, después de que Brahim, tras ganarle la partida a Chust en velocidad, perdonara la vida en un mano a mano con Dituro en el que tenía incluso a Vinicius para anotar a portería vacía.
El colmo de los males del Elche fue encajar el tercero cuando la situación del duelo le podía favorecer. Álvaro Arbeloa empezó a meter canteranos al terreno de juego. Y, de repente, Huijsen apareció en zona de «9» para cabecear el centro de uno de ellos, Yáñez. Se acababa cualquier opción de épica. Música de remontada muteada y a pensar en la finalísima contra el Mallorca de la próxima jornada. Y a intentar acabar con honor en el Bernabéu. Con algún gol. O, al menos, con algún tiro entre palos.
Llegó antes lo primero que lo segundo. La primera gran ocasión franjiverde la dispuso Diang, tras un buen pase de Rafa Mir, pero la frustró Aguado yendo al suelo. El propio Aguado y Manuel Ángel también defendieron con pasión su área en otra acometida visitante. Lo que le faltaba al Elche lo mostraban los castillistas. Hasta que un error de Camavinga, que cedió el balón a un rival cerca de Courtois, permitió a Diang intentarse hasta el área chica y meter un pase para que alguien, a poder ser de su equipo, lo rematara.
Dituro, tras encajar un gol en el Bernabéu / LOF
Ni esas. El que metió el gol del Elche fue Manuel Ángel, en su ímpetu de defender a Courtois. Los franjiverdes no pusieron a prueba al belga hasta el descuento. Y ahí, frío, sin trabajo durante casi dos horas, con el partido en el cazo, el gigantesco guardameta le negó el tanto, en un cabezazo casi a bocajarro, a André Silva.
El Elche ya estaba perdido. De hecho, lo estuvo desde que encajó el primer golpe en el Bernabéu. Y encima se marchó con la imagen del que va a ser el gol de la jornada y a dar la vuelta al mundo. El 4-1 lo anotó Arda, tras ver adelantado a Dituro después de recuperar el balón en su campo, golpearlo con su pie izquierdo y que el esférico recorriera 70 metros por el aire hasta introducirse en la jaula de un desesperado portero que era el reflejo de la situación actual del Elche: desnortado y goleado.
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