Recuperar un piso después de un largo periodo de okupación se ha convertido en una auténtica pesadilla para un propietario, que ha decidido mostrar en un vídeo la «cruda realidad» de lo que se ha encontrado. El testimonio, que se ha viralizado en redes sociales, es un recorrido por las estancias de una vivienda que ha quedado destrozada y completamente inhabitable. «Después de mucho tiempo, he recuperado mi piso y os quiero enseñar cómo me lo han dejado los okupas», explica al inicio de la grabación mientras muestra el alcance de los daños.
Habitaciones inservibles y un baño inutilizado
El tour del desastre comienza en una de las habitaciones, que el dueño describe como «prácticamente inservible». En ella se aprecian las paredes muy sucias y dañadas, y un amasijo de «cables por todas partes». La propietaria asegura que la estancia estaba mucho peor antes de empezar a limpiar. «No os imagináis cómo estaba esto de porquería y de suciedad que ya he retirado», lamenta.
Imagen del video
No os imagináis cómo estaba esto de porquería y de suciedad»
La situación no mejora en el cuarto de baño. El primer problema es que «directamente no hay luz, no funcionan las luces». Pero lo más grave es el estado de la puerta, que está «hinchada de abajo» y no se puede abrir correctamente, y la taza del inodoro. Según relata, «se sale de aquí detrás, y, por tanto, el agua se sale por todas partes», convirtiendo el espacio en una zona inutilizable y antihigiénica.
La cocina, convertida en un vertedero
La cocina es uno de los puntos que más indignación genera. Los okupas han dejado una nevera pequeña que «no funciona» y varios electrodomésticos rotos, como una lavadora con la «puerta que se rompe» y otro aparato «medio caído que tampoco funciona». Sin embargo, el mayor destrozo se encuentra en la zona del calentador. «Este era el calentador, supuestamente, y mirad cómo lo han dejado», comenta con impotencia.

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Destrozos, cables y un cerrojo sin llave
La devastación continúa en el comedor, donde se han encontrado un sofá que no es el suyo, aunque irónicamente apunta que está «súper mega nuevo», y una «mesita espectacular, cómo puede ser así de destrozada». Junto a un mueble que parece estar «medio bien», se acumula «un increíble lío de cables» y otros enseres abandonados.
El recorrido termina en otra habitación que resume el vandalismo sufrido. Las paredes están «negras, reventadas», y la puerta ha sido completamente modificada. «Han quitado todo el marco y por aquí han puesto un cerrojo bien potente, de los grandes», detalla. Para más inri, el propietario no tiene la llave, por lo que no puede cerrar. Como colofón, muestra el colchón, una imagen que define con dos palabras: «da pena y asquito».
Da pena y asquito»












