En la actualidad, la parálisis institucional se ha instalado en la política autonómica. Seguimos sin gobierno en Aragón y la razón es el cálculo electoral que Santiago Abascal mantiene en su cabeza. Mientras tanto, las elecciones de Castilla y León a la vuelta de la esquina, este domingo, los ejecutivos de Extremadura y Aragón continúan bloqueados por las exigencias de Vox. Además, Juanma Moreno disolverá la cámara andaluza, convocando elecciones. Difícilmente obtendrá mayoría absoluta. En consecuencia, nos asomaremos a un posible escenario inédito con cuatro gobiernos autonómicos bloqueados. ¿hasta las generales?
Esta semana, Nolasco, ha dicho que es «muy incipiente» un acuerdo en Aragón y Abascal ha tensado la cuerda. Pero, el golpe de realidad, lo ha dado Ortega Smith, en Onda Madrid, dejando,negro sobre blanco, que es lo que ocurre internamente en Vox. La falta de democracia interna de esta formación es patente, ya que, según Ortega Smith la decisión de su expulsión se ha tomado «entre cuatro personas». También denunció que los cuatro que mandan en Vox «están haciendo pingües beneficios con este proyecto» y como colofón apuntó que Abascal «no está en política por la pasta, pero también». Toda una serie de declaraciones que, seguramente, harán reflexionar a los ciudadanos que, en este momento, prestan su apoyo a esa formación.
El no rotundo de Vox a la candidata extremeña María Guardiola el pasado 6 de marzo, deja a Extremadura ante la posibilidad de una repetición electoral. Bloquear la investidura a quién ha obtenido el triple de apoyos supone no saber leer lo que los extremeños han dicho en las urnas y, además, anteponer los intereses partidistas a los de los propios extremeños.
Aquí, en Aragón, Azcón intenta avanzar en las negociaciones, pero, por el momento Nolasco dice que hay una posibilidad para la gobernabilidad, mientras sigue instalado en el no puesto que sus líneas rojas son infranqueables. Ante esta actitud, Feijóo, desde Segovia, ha endurecido su discurso frente al bloqueo de Vox, diciendo que «nadie puede entender, por tanto, que Vox estafe a sus votantes dando alegría al sanchismo».
En definitiva, el escenario que se dibuja este domingo en Castilla y León podría ser el principio del fin de una etapa. A tenor de los resultados demoscópicos, el crecimiento de Vox en dicha comunidad será mínimo, especialmente si se compara con el empuje mostrado en Aragón y Extremadura. Cabe preguntarse si, ante la estrategia del bloqueo sistemático, ha llegado finalmente la hora de que el suflé de Vox comience a desinflarse.
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