Era un partido trampa. Todas las miradas estaban puestas en la vuelta contra el Manchester City, pero el Real Madrid solventó sin problemas la visita del Elche (4-1) al Bernabéu para seguir al acecho del Barça en la pelea por La Liga. [Narración y estadísticas del partido]
Una noche plácida en el Coliseo blanco en la que Fede Valverde continuó con su particular estado de gracia. Tuvo protagonismo en el primer gol de Rüdiger, quitó las telarañas de la portería ilicitana al filo del descanso y se marchó ovacionado por sus aficionados cuando todavía quedaba más de media hora de juego.
También se llevó todos los aplausos Arda Güler. El turco, puso el broche al partido con uno de los goles de la temporada. Un disparo desde su propio campo en el 90′ que pilló desprevenido a Dituro y acabó en el fondo de las mallas. Sus compañeros, casi todos canteranos en ese momento, mostraron su asombro al igual de aquellos que todavía permanecían en sus asientos.
Fue un duelo en el que Arbeloa pudo dosificar y dar descanso a sus figuras. Vinicius, Fede, Tchouaméni, Rüdiger… Todos ellos pudieron tener un pequeño respiro antes de la batalla del Etihad. En su lugar entraron varios canteranos. Está siendo una seña de identidad de Arbeloa en el Real Madrid, dar la oportunidad a los chicos del Castilla.
Los futbolistas del Real Madrid celebran el gol de Valverde contra el Elche.
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Dani Yañez, que se estrenaba en el Bernabéu, participó incluso en un gol. Fue en el tercero al ponerle un balón preciso a Huijsen para que el central español redondeara un encuentro tranquilo para el equipo de Chamartín ante un Elche que apenas inquietó a un Courtois que fue un mero espectador.
Sin embargo, el belga no se fue con la portería a cero. En el tramo final, un grosero error de Camavinga acabó con un centro y el infortunio de Manuel Ángel que introdujo el balón en su portería.
Un tanto que no espoleó al Elche. Pasó el tiempo, el Madrid le puso cloroformo al partido y selló un triunfo con una obra de arte de Güler para meter presión al Barça y llegar en buena dinámica a la ‘final’ del martes contra el Manchester City.
Dos zarpazos
Al contrario de lo que ofreció el Manchester City sobre el césped del Bernabéu el martes, el Elche saltó al partido con la intención de mandar con la posesión y evitar las galopadas y transiciones del Real Madrid. Un plan que fue fructífero en los primeros compases, pero que se acabó cayendo como un castillo de naipes justo antes del descanso.
Y es que fue ahí, pasada la hora de juego, cuando los de Arbeloa lograron desquitarse y lanzar dos golpes directos al mentón de los ilicitanos que les sirvieron para poner tierra de por medio. Tan solo había avisado Tchouaméni con un tímido lanzamiento desde la frontal hasta que Valverde se encargó de dinamitar el choque.
En el 39′ el uruguayo inició la jugada del primer gol. Un disparo potente de libre directo que se topó con las manos de Dituro antes de caer al cuerpo de Brahim y posteriormente a los pies de Rüdiger que no tuvo piedad y fusiló a la portería del cuadro alicantino.

Rüdiger celebra su gol contra el Elche.
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Lo celebró Arbeloa, que respiró tranquilo después de un inicio algo timorato de los suyos. Y apretó los puños y gritó con rabia apenas seis minutos después con una obra de arte de Fede Valverde. La cuarta del uruguayo en apenas tres días. Su semana fantástica.
Fue al filo del descanso, en el 45. Rompió líneas con una conducción, tiró una pared con Thiago Pitarch y descargó al perfil izquierdo hacia Fran García. El lateral madrileño puso el freno, levantó la cabeza y vio a Valverde totalmente solo en la frontal. Se la dio y el ‘8’ hizo el resto. Controló, amagó a su par y se sacó con su pie derecho un disparo teledirigido a la escuadra.

Dos zarpazos en un abrir y cerrar los ojos que le sirvieron al Real Madrid para dar un golpe sobre la mesa y echar por tierra el gran planteamiento del Elche en la primera media hora.
Mente en el City
Tras el paso por los vestuarios, el Real Madrid salió en busca de sentenciar el choque y cerca estuvo de hacerlo cuando apenas habían transcurrido tres minutos. Un balón largo hacia Brahim, que le ganó en el cuerpo a cuerpo a Chust y se plantó solo frente a Dituro. Tenía a su lado a Vinicius para empujarla, pero decidió jugársela y su disparo se marchó rozando el poste.
Vinicius se lamentó en la que fue una de sus últimas acciones sobre el verde. Arbeloa, pensando en la vuelta contra el City, dio la oportunidad a prácticamente todos los canteranos presentes en la convocatoria.

Huijsen cabecea para marcar su gol contra el Elche.
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Apenas se había llegado a la hora de juego y Gonzalo, Aguado, Morán, Palacios y Yañez ya estaban sobre el tapete. De hecho, Yañez tuvo su debut soñado en el Bernabéu con una asistencia que acabó por sentenciar el partido. Un balón medido con la pierna izquierda al punto de penalti donde apareció Huijsen para cabecear al fondo de la red.
El resto del choque fue un mero trámite. Así fueron también los 90 minutos para Courtois. El portero belga apenas tuvo trabajo fruto del gran compromiso defensivo de sus compañeros y de la escasa mordiente del Elche.

Güler celebra su gol contra el Elche.
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Pero todavía quedaba una última acción brillante. La protagonizó Güler. El turco, cuando ya los aficionados comenzaban a desfilar por las escaleras, recogió un balón en campo propio, levantó la cabeza y vio adelantado a Dituro. Disparó con fuerza, a más de 55 metros, y mandó el balón al fondo de la red.
Una obra de arte que dejó boquiabiertos a todos los futbolistas del Real Madrid. Un aviso para el Manchester City, consciente de que necesitará una noche redonda para meter mano a un conjunto blanco que ahora mismo rebosa confianza por sus cuatro costados.












