Isaac del Toro dejó vista para sentencia la Tirreno-Adriático que finalizará este domingo con un esprint a la vista en la localidad costera italiana de San Benedetto del Tronto. Se anotará de este modo una segunda ronda por etapas en este 2026, después de ganar el UAE Tour, con lo que mantiene la hegemonía de su equipo, el UAE, al margen de lo que haga la gran figura de la escuadra que no es otra que Tadej Pogacar.
Circuló la sexta etapa de la Tirreno-Adriático por las cotas que llevaban hasta la localidad de Camerino, donde creció Giulio Pellizzari para hacer soñar a los italianos con que uno de los suyos volverá a ganar carreras como el Giro que para ellos es más importante que el Tour. Y lo probó el ciclista local, aupado por decenas de vecinos que chillaban su nombre mientras ascendía por una calle que parecía que llevaba al cielo, cada metro más duro que el anterior. Pero Pellizzari se tuvo que contentar con el auxilio de sus admiradores, los que le ven muchos días entrenando, porque en cuanto Del Toro cambió de ritmo se impulsó hacia la victoria de etapa para hacerse mucho más fuerte llevando el jersey azul que identifica al primer clasificado de la Tirreno-Adriático.
Jonas Vingegaard, de amarillo, se dirige a la salida de la penúltima etapa de la París-Niza. / ASO
Jonas Vingegaard, en la París-Niza, tuvo más terreno para entrenar que para competir, porque al final la séptima etapa de la prueba francesa quedó recortada sin montañas y con apenas 47 kilómetros que se corrieron con los corredores helados, nieve en la cuneta y caídas en la preparación del esprint en el que se impuso el ciclista francés del Ineos, Dorian Godon, con los mocos colgando, y para recompensar al poquísimo público que desafío el frío para disfrutar de una llegada masiva, en una carrera en la que Marc Soler y Ion Izagirre ocupan la sexta y séptima plaza de la clasificación general.
En Francia, todo queda pendiente de la última etapa que discurre por las cotas que rodean Niza; domingo nervioso y que obligará al Visma a controlar la etapa por si Vingegaard la quiere ganar o para que nadie le dé un dolor de cabeza innecesario.
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