Veinte años después de convertirse en la adolescente que llevaba una doble vida entre el instituto y los escenarios, Miley Cyrus vuelve a mirar de frente a Hannah Montana. El personaje que la convirtió en fenómeno mundial cuando tenía apenas 13 años regresa ahora en forma de homenaje: un especial que Disney+ estrenará el 24 de marzo de 2026 y del que ya se ha difundido un primer adelanto. Para la artista, que durante años intentó escapar de aquella etiqueta de estrella Disney, el proyecto funciona también como una reconciliación con la etapa que lanzó su carrera.
Las primeras imágenes del especial muestran a Cyrus caminando por los decorados originales de la serie y volviendo a ponerse la icónica peluca rubia del personaje. En el avance se la ve visiblemente emocionada mientras recorre el plató que marcó su adolescencia. «Ya me estoy poniendo emocional», confiesa en el ‘teaser’ al regresar al lugar donde comenzó todo.
El programa no será un ‘reboot’ ni una nueva temporada, sino un evento conmemorativo grabado ante público que incluirá una entrevista con la cantante conducida por la podcaster Alex Cooper, material de archivo inédito y recreaciones de algunos de los escenarios más reconocibles de la serie. La intención es celebrar el legado del fenómeno televisivo que dominó la cultura juvenil entre 2006 y 2011 y que convirtió a Cyrus en una de las estrellas adolescentes más influyentes de su generación.
De estrella Disney a artista adulta
Cuando ‘Hannah Montana’ terminó, Miley Cyrus emprendió una transformación pública que parecía diseñada para romper con aquella imagen. La adolescente de sonrisa luminosa y estética pop juvenil dejó paso a una artista que buscaba redefinir su identidad. El cambio fue tan físico como simbólico: cabello corto y decolorado, estilismos provocadores y actuaciones que rompían con la imagen de estrella familiar asociada a Disney.
Aquella etapa marcó su transición a la edad adulta y, según ha reconocido la propia cantante en diversas entrevistas, respondía a una necesidad de demostrar que era algo más que el personaje que interpretó durante su adolescencia. Durante años, Hannah Montana fue tanto un trampolín como una etiqueta difícil de quitarse.
Miley Cyrus, en sus años de Hannah Montana. / DISNEY / Europa Press
Hoy la relación con ese pasado es distinta. Con 33 años y una carrera musical consolidada, Cyrus habla de su alter ego televisivo con una mezcla de orgullo y nostalgia. «Hannah Montana siempre será parte de quién soy», ha dicho recientemente al anunciar el especial conmemorativo. La cantante añadió que lo que empezó como una serie juvenil «se convirtió en una experiencia compartida que moldeó mi vida y la de muchos fans».
Un regreso también estético
La reconciliación con el personaje no se limita al aniversario televisivo. En los últimos meses, varias revistas de moda estadounidenses han señalado que Cyrus ha recuperado algunos códigos visuales asociados a aquella etapa. La melena rubia larga -muy distinta al corte radical que lució en su fase más rebelde- ha vuelto a aparecer en alfombras rojas y sesiones fotográficas.
Publicaciones como ‘Vogue’ o ‘InStyle’ han interpretado ese cambio como un guiño deliberado al universo de Hannah Montana, aunque reinterpretado desde una estética adulta. El gesto coincide además con el regreso de la moda de los años 2000, una tendencia que ha devuelto a la cultura pop el brillo, el denim y el glamur adolescente que definieron aquella década.
En ese contexto, el personaje vuelve a circular no solo como recuerdo televisivo, sino también como icono visual de la nostalgia millennial.

Miley Cyrus, cuando dejó atrás a Hannah Montana, en una gala de 2013. / JASON SZENES / EFE
Estrategia cultural
Para Disney, el aniversario también llega en el momento oportuno. En una industria audiovisual cada vez más dependiente del valor de las franquicias y del catálogo histórico, recuperar una marca tan reconocible tiene un evidente atractivo estratégico.
La serie, emitida entre 2006 y 2011, fue uno de los mayores éxitos de Disney Channel. Generó discos superventas, giras internacionales y una película de cine. El fenómeno se extendió también al comercio: durante los años de mayor popularidad del programa, ‘Hannah Montana’ se convirtió en una auténtica maquinaria de ‘merchandising’. La marca inundó tiendas con ropa, mochilas, muñecas, guitarras de juguete, ropa de cama o accesorios escolares, hasta el punto de que grandes cadenas estadounidenses llegaron a lanzar colecciones completas inspiradas en la serie.
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