Ignatius Farray: «La comedia es una fuerza poderosa que puede estar al servicio del bien o del mal»

El conocido cómico canario Ignatius Farray actuará este domingo a las 19 horas en Can Ventosa con Irene Minovas, cómica, actriz y guionista catalana.

¿El público ibicenco le parece de alguna forma diferente al resto del público español?

Bueno, yo soy también de una isla, de Tenerife, y creo que ser de una isla te marca un cierto carácter. A donde sea que vaya uno, siempre intenta encontrar esa mirada cómplice. En mi humor, pienso que tengo el deber de jugar un poquito al límite y a mí lo que me envalentona, lo que me hace tener coraje, es esa complicidad y esa confianza que te da la mirada del público y eso lo puedes sentir en muchos sitios, pero siempre que he venido a Ibiza lo siento también. No sé si es por ser de una isla, pero siempre que he ido a Ibiza me he sentido muy a gusto.

«Creo que ser de una isla te marca un cierto carácter»

Además, ya ves el nombre del festival ‘Mal del Cap’, con un subtítulo ‘Narrativas Malditas’, como narrativas que se sitúan en los márgenes, que no pertenecen a un discurso convencional, estándar y estereotipado, sino que es un punto de vista singular: y eso es lo que es una isla, un trozo de tierra singular rodeada por mar. Una isla es una especie de metáfora de lo que es la comedia, unas cosas muy singulares que se salen del continente. Si el continente fuera la opinión convencional, cliché y estereotipada, unas islas son lo que se sale al margen de eso.

¿Suele defender que se puede hacer bromas con cualquier cosa?

Yo creo que se pueden hacer bromas sobre cualquier cosa, pero no se pueden hacer bromas de cualquier manera. Admito que hay chistes totalmente desagradables y es normal que causen ofensa, porque hay chistes muy hirientes y la frontera entre la comedia y el bullying es muy fina. Yo estoy convencido de que existen los límites de la comedia y estos límites te los da esa complicidad que te da la otra persona. Cosas que digo en mi show serían intolerables en otro contexto y me puedo equivocar también: a veces me puede parecer que hay complicidad y no hay tanta complicidad como yo pensaba. Pero, por instinto, tú sientes cuando puedes hablar de cierta forma y eso solo pertenece a ese momento y a ese lugar. Delante de esa mirada de esa persona que me da ese margen de confianza, yo me puedo expresar de esa manera, pero no puedo hacer lo mismo en otra circunstancia.

¿Cree que hoy en día ha cambiado la perspectiva en torno al humor? ¿Considera que está más normalizado el humor negro?

Hoy en día la comedia tiene una presencia brutal en cualquier sitio de la sociedad, más que nunca en la historia. En todos los sitios hay comedia: te metes en Internet y todo son memes y chistes sobre cualquier tema de actualidad política y social; los discursos políticos se convierten muchas veces en ocasiones de comedia; enciendes la televisión, te dan las noticias y, a veces, hacen bromas en medio de las noticias; a los cómicos se nos pide que demos nuestra opinión sobre asuntos políticos y asuntos de la cultura… Y entiendo que la comedia es una fuerza muy poderosa y como todas las fuerzas poderosas se pueden utilizar para el bien y para el mal. Desde la antigüedad existe la figura del bufón que le quita la máscara al rey, a los tiranos, pero al mismo tiempo la comedia también puede estar al servicio de los tiranos.

«La comedia es una fuerza muy poderosa y como todas las fuerzas poderosas se pueden utilizar para el bien y para el mal»

Es una época que a nivel internacional y nacional es muy conflictiva y muchas veces el malestar social queda anestesiado por las bromas que se hacen. Por ejemplo, ahora Donald Trump junto con Netanyahu han decidido aliarse para cometer un genocidio en Gaza, una cosa gravísima y entramos a Internet y hay muchísimas bromas de Donald Trump: hay tantas bromas que te olvidas un poco de la gravedad de las cosas que pasan. En ese sentido me refiero a que muchas veces la comedia está al servicio del poder, porque anestesia el malestar social, y te parece que todo es una broma y eso te hace coger una distancia con la realidad. Al mismo tiempo hay otra comedia, que ayuda a encontrar un punto de vista atrevido y valiente para mirar de frente al dolor que existe en el mundo. La comedia no es fácil de convertir en un instrumento, seríamos muy presuntuosos si quisiéramos convertir la comedia en una herramienta para lucirnos o para conseguir nuestros objetivos.

¿Qué puede esperar alguien que nunca ha visto un show suyo?

Uno tiene la ilusión de que el show sea algo singular, en tanto en cuanto se salga fuera de lo normal, algo que no sea demasiado estándar, ni cliché. Entonces ese atrevimiento conlleva riesgo, a ver si sale o no sale. Se requiere fe, yo no vendo comedia aquí y ahora, vendo fe y a ver si sucede.

¿Quién es Ignatius Farray?

Yo muchas veces me veo por la televisión o en la pantalla del móvil y mi primera reacción es decir: «¿Quién es este puto loco?». Yo no me acabo de creer a mí mismo, siempre me sorprendo y no me gusta verme tampoco.

¿Cuánto de personaje hay?

Puedo decir que no es un personaje. La gente que me conoce sabe que yo cambio mucho tanto encima como fuera del escenario. Mucha gente me dice «joder, qué tipo más amable eres» o «qué tipo más cariñoso eres», como que no se lo esperan. Subirme al escenario, para mí, es una necesidad. Yo no digo que no sea amable, creo que sí, pero parte de esa amabilidad es cobardía. Cobardía en la que la gente que me conoce sabe que yo no me atrevo nunca a hacer ningún tipo de broma, me da pánico hacer una broma a cualquier persona, porque tengo miedo a que eso se pueda malentender.

«Yo no me acabo de creer a mí mismo, siempre me sorprendo»

En mi vida normal no soy capaz de resolver ese dilema y para mí el escenario es un espacio donde sí puedo resolverlo, allí noto esa mirada de complicidad y entiendo que puedo decir esa burrada. A lo mejor meto la pata, pero ojalá pueda acertar y que nos riamos los dos, que no cree ninguna confrontación, sino conciliación. Para mí eso es una liberación total, conseguir desembuchar esa palabra, que fuera del escenario no soy capaz.

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