El juez federal encargado del caso abierto contra el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, por supuesta negligencia en las obras de renovación de la sede del banco central en Washington ha suspendido las citaciones emitidas por el Departamento de Justicia contra el presidente de la Fed, al entender que la causa abierta es de naturaleza política. «Hay una gran cantidad de pruebas que indican que el Gobierno presentó estas citaciones a la Junta para presionar a su presidente a que votara a favor de una bajada de los tipos de interés o a que dimitiera», ha razonado el magistrado James Boasberg en su dictamen. «Por otro lado, el Gobierno no ha aportado prácticamente ninguna prueba que permita sospechar que Powell haya cometido un delito. De hecho, sus argumentos son tan endebles e infundados que este tribunal no puede sino concluir que se trata de un pretexto», ha abundado.
Pese a que la investigación iniciada a instancias de la Casa Blanca buscaba forzar un recorte de tipos desde la Fed, no todos los republicanos se han mostrado de acuerdo con la decisión de la Administración Trump de investigar a Powell. En este sentido, el senador republicano por Carolina del Norte Thom Tillis advirtió de que bloquearía la nominación del próximo presidente de la Fed, Kevin Warsh, el cual fue elegido en enero por Trump, a menos que se diera carpetazo definitivo al asunto.
La intervención del juez Boasberg asesta un golpe determinante a la investigación penal abierta contra Powell. Boasberg escribió que el Gobierno del presidente, Donald Turmp, no presentó «prácticamente ninguna evidencia» de irregularidades y describió las citaciones como emitidas con un propósito indebido.
En una contundente decisión de 27 páginas, hecha pública este viernes, el juez Boasberg critica duramente a la Fiscalía de Washington, dirigida por Jeanine Pirro, leal a Trump, por iniciar un proceso contra Powell cuando parecía que la única razón para hacerlo era el deseo del presidente Trump de vengarse del presidente de la Fed. Powell se ha resistido durante mucho tiempo a las peticiones de la Casa Blanca para ajustar las tasas de interés al considerar que la situación económica no aconseja esa rebaja por mucho que la reclame Trump.












