El PSOE contiene la respiración. Pedro Sánchez, los ministros socialistas del Gobierno y el PSOE en su conjunto tienen los ojos puestos este domingo en Castilla y León, el bastión inexpugnable del PP durante casi 40 años. Ferraz aspira a romper en esta tierra casi siempre hostil a la izquierda la terrible racha de derrotas que comenzó en Extremadura en diciembre (los socialistas perdieron más de 100.000 votos y 10 diputados) y siguió en Aragón en febrero (cayeron casi 40.000 sufragios y cinco escaños). Esta vez, los ánimos son mucho mejores que en esas dos convocatorias a un día de que se abran las urnas. Y las expectativas no son malas. Ahora falta que los votos confirmen un cambio de tendencia, aunque sea leve, que insufle oxígeno a un partido agotado tras los últimos batacazos en las urnas.
Si la situación de partida al comienzo de la campaña ya no era tan mala como en las citas autonómicas precedentes, la guerra de Irán y la posición del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, frente a Donald Trump han venido a inyectar nuevos ánimos en una campaña que se ha ido viniendo arriba con el No a la guerra. Este lema se ha coreado y proyectado casi en cada mitin desde que lo enunció el presidente del Gobierno en su comparecencia de la semana pasada. Una llamada que recoge además mucho voto útil a la izquierda del PSOE que en Castilla y León casi no tiene representación (hay un único diputado de Podemos en las Cortes regionales y nada más).
Además, las fuerzas provinciales que en 2022 irrumpieron con éxito están flojeando. Cuatro años después, los votantes de Soria ¡Ya!, Por Ávila o incluso los de la Unión del Pueblo Leonés han visto que su voto no ha servido para cambiar nada, al continuar Mañueco al frente de la Junta. Los socialistas no han parado de trasladar durante las últimas semanas que «el único voto del cambio», la «única alternativa al PP y Vox» es el voto al PSOE.
El PSOE parte de 28 procuradores y aspira a igualar o a mejorar esa marca. Fuentes tanto de Ferraz como de la dirección autonómica piensan que manteniendo esa cifra pueden aspirar a ganar al PP, sobre todo contando con que el desgaste de los populares y del presidente castellanoleonés, Alfonso Fernández Mañueco, puede hacer caer en escaños a la lista del PP. El Grupo Popular en las Cortes solo saca tres escaños de ventaja a los socialistas (31 frente a 28).
Nuevo candidato
El candidato socialista se estrena en 2026. Carlos Martínez es alcalde de Soria desde hace 19 años, y en las cuatro últimas elecciones ganó por mayoría absoluta. Por ello y por su tirón en su provincia, Martínez aspira a arañar uno o dos escaños a la formación localista Soria ¡Ya!, que en 2022 ganó las elecciones en la provincia con tres diputados.
Los socialistas calculan también que podrían perder un escaño en Burgos y otro en Zamora, circunscripciones donde obtuvieron el último diputado en las autonómicas. En el resto de las provincias confían en igualar los resultados que tuvieron hace cuatro años. O incluso ganar otro en Segovia, que crece un diputado por el aumento de la población. Fuentes del PSOE regional estiman que con la subida de Vox, el PP corre el riesgo de caer de sus 31 escaños actuales. En 2022, el Partido Popular obtuvo el último diputado en seis provincias: Valladolid, León, Salamanca, Palencia, Segovia y Ávila, con el PSOE o Vox pisándole los talones para arrebatárselo.
Una subida de Vox como la que pronostican las encuestas, de forma que llegara o superara el 20%, y una bajada del PP, aunque fuera leve, podría cambiar la correlación de fuerzas entre ambos partidos. Ahora mismo, el PP cuenta con 31 escaños y Vox con 13.
Pedro Sánchez, Carlos Martínez y la ministra Ana Redondo en el mitin central de Soria del 7 de marzo. / Concha Ortega Oroz / Europa Press
El Partido Socialista en Castilla y León todavía no ha curado las heridas del cambio de dirección que forzó Ferraz hace 13 meses. Los críticos recuerdan que fue el exsecretario de Organización, Santos Cerdán, ahora en prisión, quien «inició una caza de brujas contra el anterior secretario general», Luis Tudanca. Según relatan, su resistencia a cambiar las listas para las elecciones generales de julio de 2023 o su posición crítica con la financiación autonómica hicieron que Cerdán terminara forzando su sustitución. Tudanca optó por no dar la batalla para evitar una lucha fratricida y se hizo a un lado.
Aun así, la expectativa de obtener un buen resultado ha hecho que la gran mayoría de los críticos cierren ahora filas en torno a Carlos Martínez y a su nueva dirección. El regidor de Soria mantiene una buena relación con casi todo el partido, aunque hasta ahora no había salido de sus competencias locales en la pequeña ciudad del Duero.
Si este buen resultado se produjera, Ferraz no podría lanzar las campanas al vuelo. La próxima convocatoria electoral, en Andalucía, parece que será mucho más difícil para el PSOE. Además, los críticos advierten de que aunque los resultados de este domingo sean buenos, Ferraz «no podrá decir que ha roto el ciclo de derrotas» por el cúmulo de circunstancias diferenciales que se dan en Castilla y León: desgaste del PP tras casi cuatro décadas de gobiernos de derechas, desgaste del propio Mañueco y un candidato socialista que ha trabajado siempre en el territorio que ha demostrado que sabe ganar las elecciones.
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