El PSOE espera romper su racha de debacles electorales en el bastión del PP

El PSOE contiene la respiración. Pedro Sánchez, los ministros socialistas del Gobierno y el PSOE en su conjunto tienen los ojos puestos este domingo en Castilla y León, el bastión inexpugnable del PP durante casi 40 años. Ferraz aspira a romper en esta tierra casi siempre hostil a la izquierda la terrible racha de derrotas que comenzó en Extremadura en diciembre (los socialistas perdieron más de 100.000 votos y 10 diputados) y siguió en Aragón en febrero (cayeron casi 40.000 sufragios y cinco escaños). Esta vez, los ánimos son mucho mejores que en esas dos convocatorias a un día de que se abran las urnas. Y las expectativas no son malas. Ahora falta que los votos confirmen un cambio de tendencia, aunque sea leve, que insufle oxígeno a un partido agotado tras los últimos batacazos en las urnas.

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