Bitcoin podría estar entrando en la fase final de su mercado bajista, al menos si se comparan los datos actuales con los patrones que marcaron otros grandes «suelos» del pasado. Esa es la lectura que hace Brett Munster, gestor de Blockforce Capital, que sigue cuatro indicadores para medir si la caída de BTC se acerca a una zona de acumulación históricamente relevante. Según su análisis, uno de esos indicadores ya ha entrado en niveles que en otros ciclos coincidieron con precios infravalorados, mientras que los otros tres apuntan a una posible zona de suelo entre 45.000 y 60.000 dólares.
Traducido a un lenguaje menos técnico: Munster cree que Bitcoin ya podría haber dejado atrás buena parte del desplome, aunque eso no significa que el precio no pueda seguir cayendo algo más antes de girarse. Bitcoin ha llegado a perder casi la mitad de su valor desde los máximos de octubre y, aun así, ya ha tocado de forma puntual los 60.000 dólares, la parte alta de la franja que él considera compatible con un suelo probable. El viernes, además, rebotó hasta la zona de 73.800 dólares.
Uno de los datos que más peso tiene en ese planteamiento es el llamado MVRV Z-Score, una métrica on-chain que compara el valor de mercado de Bitcoin con su valor realizado, es decir, con el precio medio al que las monedas se movieron por última vez en la cadena. Cuando ese indicador cae por debajo de 0,4, históricamente ha señalado áreas de infravaloración. Ahora estaría en torno a 0,38, según la agencia Bloomberg, y herramientas públicas de análisis on-chain explican precisamente que este indicador se usa para detectar fases extremas de sobrevaloración o infravaloración de BTC.
Los otros tres indicadores que sigue Munster todavía no han dado una señal completa, pero sí ayudan a dibujar esa posible zona de fondo. El realized price estaría cerca de 54.000 dólares, la media móvil de 200 semanas rondaría los 58.000, y el patrón histórico de caídas cada vez menos profundas sugeriría un posible mínimo en la banda de 45.000 a 55.000 dólares. La idea de fondo es que, a medida que el mercado madura y gana liquidez, los desplomes tienden a ser menos violentos que en etapas anteriores.
Eso no significa que el suelo esté garantizado. Los analistas que siguen este tipo de métricas no presentan estas señales como una certeza. Lo que plantean es otra cosa: que la relación entre riesgo y potencial rebote empieza a parecer más atractiva que hace unos meses. Munster lo resume con una recomendación clásica en este tipo de fases: entrar poco a poco, en vez de intentar acertar el punto exacto del mínimo, porque en ciclos anteriores la diferencia entre comprar “cerca del suelo” o en el suelo exacto acabó siendo irrelevante para quien mantuvo la inversión durante años.
Otro dato que refuerza ese argumento es el regreso de dinero a los ETF spot de Bitcoin en Estados Unidos. Bloomberg informa de que en el último mes han entrado más de 1.600 millones de dólares en fondos como IBIT de BlackRock y HODL de VanEck, y plataformas de seguimiento de flujos muestran que, efectivamente, los ETF han vuelto a registrar entradas tras meses más débiles. La lectura es sencilla: si la presión vendedora se reduce y vuelve la demanda, incluso un flujo moderado puede mover con fuerza el precio.
En contexto, lo que está diciendo este análisis no es que Bitcoin haya tocado ya fondo de forma definitiva, sino que se estaría acercando a una zona que en otros mercados bajistas sí coincidió con compras de largo plazo. Para el lector no técnico, esa es la clave: no es una predicción exacta, sino una señal de que varios termómetros históricos empiezan a parecerse a los de otros finales de ciclo.
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