Ya habría sido demasiado que el CTA reconociera por segunda semana consecutiva que el arbitraje había vuelto a perjudicar al Mallorca. Algo así parecía impensable. Pero, por si no fuera suficiente, ayer el Comité de Disciplina terminó de chotearse del club bermellón con una sanción de dos partidos a Jan Virgili por la roja que vio ante Osasuna, una expulsión que sigue dejando muchas dudas.
El agravio comparativo con otras jugadas recientes en el fútbol español resulta difícil de justificar. El extremo del Mallorca apenas roza a Raúl Moro, que se levanta de inmediato y ni siquiera protesta, dispuesto a sacar la falta rápidamente. Es cierto que el balón está lejos de Virgili y que el de Vilassar de Mar se la juega con la acción, pero de ahí a considerar que la entrada fue temeraria o realizada con uso de fuerza excesiva media un buen trecho. Insisto: Raúl Moro se levanta al instante. Hernández Hernández se equivoca de forma flagrante en la redacción del acta.
Más temeraria fue, seguramente, la clavada de tacos de Raúl García de Haro a Samu Costa apenas diez minutos después de la expulsión de Virgili. Había balón de por medio, sí, pero la entrada pudo haber provocado perfectamente una lesión de tobillo al centrocampista bermellón, que por suerte tenía el pie bien apoyado. Una acción, sin duda, mucho más peligrosa que la del ex del Barcelona. Sin embargo, al delantero de Osasuna solo le ha caído un partido de sanción.
Mucho más sangrante resulta la comparación si se retrocede apenas una semana, hasta el Real Madrid–Getafe del lunes. Rüdiger le propina un rodillazo en la mandíbula a Diego Rico cuando este se encontraba en el suelo: una acción más propia de la UFC que del fútbol. Sin embargo, el central alemán ni siquiera vio la tarjeta roja y el CTA optó por mirar hacia otro lado. Con el Mallorca, en cambio, no dudan en apretar el gatillo y castigar con dureza a Virgili. Valientes con los débiles, cobardes con los poderosos. El resultado es que el equipo de Demichelis afrontará las dos finales ante Espanyol y Elche sin su jugador más desequilibrante por una sanción injusta, desproporcionada y vergonzosa a la luz de precedentes recientes.
Suscríbete para seguir leyendo













