Netflix acaba de estrenar la segunda temporada de ‘One Piece’, la serie que adapta con actores reales el manga más vendido de la historia. Entre el elenco principal hay un actor español, aunque como él bromee, siempre lo confundan «con un guiri»: Taz Skylar. De madre británica y padre libanés, nació en Canarias, como bien demuestra su acento. En la ficción interpreta a Sanji, el cocinero de la Gran Flota de los Sombreros de Paja.
–¿Se había leído el famoso manga en el que se basa la serie?
Sinceramente, no. Yo no era muy de leer, pero el anime sí lo veía porque en aquella época daban muchas series así en la tele en España: ‘Digimon’, ‘Pokémon’, ‘Doraemon’, ‘Oliver y Benji’ y también ‘One Piece’. Así que lo veía de pequeño. Pero luego dejé de seguirlo. Yo soy de Canarias y me fui con 15 años, y a partir de ese momento ya no lo seguí hasta que volvió a entrar en mi vida con la serie.
–A raíz de la serie, ¿ha tenido oportunidad de hablar con el creador del manga original, Eiichirō Oda?
Sí, bastante. La verdad es que está muy presente en nuestra vida. Le conocimos antes de que se estrenara la primera temporada: nos invitó a cenar a su casa. Desde entonces la relación ha ido creciendo. Cada vez que estamos en Japón quedamos con él, tenemos su WhatsApp y si necesitamos algo le escribimos. Él también nos escribe para apoyarnos. Es una relación muy informal y muy cercana, como de compañeros. No es alguien que esté intentando imponernos nada, sino que está ahí para ayudarnos y apoyarnos, y nosotros también para lo que necesite.
–Cuando se puso por primera vez en la piel de Sanji, ¿sintió la presión de interpretar a un personaje con tantos fans?
Sí, todo el mundo tenía una imagen del personaje. Yo también la tenía, pero no tan presente, y creo que eso me benefició. Al no tenerla tan definida en mi cabeza me dio espacio para construir mi propia versión. Entonces me leí el manga desde el principio hasta donde llegaba la serie, y luego avancé para entender mejor partes de su pasado que se revelan más adelante. Pero fuera de eso no intenté obsesionarme con todas las expectativas, porque es imposible tener en cuenta a todo el mundo. Tenía claro que tenía que hacer mi propia interpretación.
–Su personaje es el ligón del grupo, pero ¿es cierto que ha querido cambiar un poco ese rasgo respecto al anime?
Sí, hasta cierto punto. En el manga y el anime hay diferencias en cómo se representa al personaje, y algunas de esas decisiones del anime no me parecían la mejor versión de Sanji. No me gustaba tanto la versión del ligón baboso. Me gusta que sea un ligón, pero quería que fuese uno que cayese bien, alguien que flirtea como parte de su personalidad, sin esperar necesariamente algo a cambio. Cuando no hay esa intención interesada, el personaje resulta mucho más simpático.
–Sanji también es el cocinero de los Sombrero de Paja. ¿Tuvo que aprender mucho de cocina para el papel?
Cuando supe que el papel era mío empecé a trabajar en un restaurante cerca del teatro donde estaba actuando. Iba por las tardes y ayudaba en la cocina: cortaba ingredientes, aprendía técnicas… El chef me enseñaba y me trataba como parte del equipo. Luego, cuando fui a Sudáfrica [donde se rueda la serie], tenía un chef que venía durante los entrenamientos. Entrenaba cuatro horas por la mañana y cuatro por la tarde, y a la hora de comer cocinábamos recetas del libro de cocina del manga. Elegíamos platos que luego aparecerían en la serie y los practicábamos durante días.
Taz Skylar, en ‘One Piece’ / NETFLIX
–En la serie tiene escenas de lucha muy exigentes. ¿Fue un entrenamiento duro?
Sí, fue lo más difícil que he hecho en mi vida. Puso a prueba muchas cosas de mi personalidad y mi resistencia. Creo que lo pude hacer porque tenía 24 años y no sabía dónde me estaba metiendo, hasta que ya estaba tan metido que no podía echarme atrás. Entrenaba ocho horas al día, siete días a la semana. Cuando empezamos a rodar mis rodillas ya no funcionaban bien; me costaba incluso subir escaleras. Me las vendaba cada mañana y llevaba una mochila llena de soportes para distintas articulaciones. El problema era que había que alcanzar cierto nivel en muy poco tiempo, y la única manera de conseguirlo era entrenando de forma bastante extrema e insana. Cuando el cuerpo empezó a romperse estábamos tan cerca de grabar que yo sabía que si decía algo todo el trabajo que había hecho no iba a servir para nada, porque iban a tener que cuidarme. Así que tiraba de los soportes, de la cinta, hacíamos las escenas y luego me daba un baño de hielo.
–¿Puso su salud en riesgo para interpretar a Sanji?
Sí, fue muy ‘heavy’. Había noches en las que no podía dormir por la inflamación. ¿Sabes cuando te das un golpe en la rodilla y sientes como el latido de tu corazón ahí? Pues así era en todo el cuerpo. Las patadas implican usar todo el cuerpo, no solo las piernas. Saltos, caídas, golpes… poco a poco se te van acumulando las lesiones.
–También compartió en las redes que en algún momento dejó de comer y de beber agua durante varios días para lograr el físico del personaje, aunque advirtió que nadie debía imitarlo.
Eso tiene que ver con la parte estética. Estás comparándote con un personaje de anime que tiene un físico imposible. Quiero dejar claro que nada de eso, ni lo del entrenamiento a ese nivel ni lo de no beber agua, lo impone la producción. Son decisiones personales que algunos actores tomamos por la presión de querer estar orgulloso de tu trabajo o por hacer justicia al personaje. En mi caso encontré a una persona especialista en cortes de peso que usan luchadores, una técnica que requería que no bebiera agua en dos días y no comiera en tres. El problema es que un luchador se pesa y luego vuelve a hidratarse. Pero yo tenía que grabar después en ese estado. Por eso luego expliqué que no es algo sostenible.

Taz Skylar, en ‘One Piece’ / NETFLIX
–Con Iñaki Godoy, el actor mexicano que interpreta al protagonista, Luffy, ¿habla en castellano?
Sí, hablamos mucho en español. Todos nos llevamos muy bien, pero la relación que tengo con él es muy particular. El hecho de compartir idioma crea una conexión especial, no solo por el lenguaje, sino por el sentido del humor y la cultura que compartimos.
–Usted quiso doblar su personaje al castellano, y con acento canario. ¿Por qué?
Porque cuando era pequeño veía todas las películas dobladas y cuando descubrí la voz real de Eddie Murphy me chocó mucho. Eso se me quedó grabado. Además me empecé a fijar en que nunca había escuchado a un personaje canario. Pensé que sería bonito aprovechar esta serie, que llega a muchos sitios, para darle un toque personal poniéndole mi voz.
–Porque aunque su madre es inglesa y su padre libanés. ¿Pero usted se siente cien por cien canario?
Sí. Nací allí, fui al colegio allí y crecí con amigos canarios. Culturalmente es lo que soy. Aprendí a escribir antes en español que en inglés, que me costó mucho. Eso sí, siempre era el guiri, e incluso a día de hoy cuando vengo a España lo sigo siendo, por mi aspecto y porque la serie que hago es anglosajona. Pero me siento más español y canario que otra cosa.

Taz Skylar, en ‘One Piece’ / NETFLIX
–Vivió en Tenerife hasta los 15 años y luego se fue a Australia a hacer tablas de surf. ¡Casi como si siguiera su ‘One Piece’ particular!
Yo creo que no era del todo consciente de la aventura que estaba viviendo. Ahora, mirando atrás, siento que ese estilo de vida ha sido la mejor educación que he podido tener. Viajar y vivir en distintos lugares te da una perspectiva del mundo que no se puede aprender de otra manera.
–¿Le gustaría trabajar más en España?
Me encantaría. El año pasado tuve el proyecto de una serie, pero no lo pude cuadrar con ‘One Piece’, que es mi principal obligación contractual. El cine español está en un momento muy bonito y mi impresión es que, aunque haya mucha presión corporativa, no será tan grande como la que hay en EEUU. Y eso hace que la gente tome más riesgos y haga cosas más interesantes.
—¿’One Piece’ le ha cambiado la vida?
Mira, aquí estoy con gorra y con gafas. Intento gestionarlo lo mejor que puedo.
–Porque es una serie que se ve en todo el mundo.
Exacto. En sitios donde jamás pensaría que alguien vería la serie, de repente alguien te reconoce. No me quejo para nada, es agradable, pero a veces es difícil cuando se juntan muchas personas a la vez.
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