El Hércules y el Real Murcia reeditan, por vez número 115, el clásico del sureste. Lo hacen 63 días después del último, que acabó en empate en la Nueva Condomina. Lo hacen, también, en contextos bien distintos, y menos esperanzadores, a los que se les planteaban hace tan solo nueve semanas.
Los de Beto en enero venían de una dinámica positiva, asentados ya sobre mitad de tabla y con la oportunidad de dar un salto adelante en la clasificación, todavía con medio campeonato por delante. El conjunto pimentonero, entonces dirigido por Adrián Colunga, llegaba al primer clásico del curso convertido en una apisonadora que sumaba siete victorias en las nueve últimas jornadas, lo que le situaba cuarto en la liga.
Desde el último clásico, el Hércules ha sumado 11 puntos de 24 posibles; el Real Murcia, solo 3
Para los alicantinos, lo ocurrido desde entonces puede calificarse de frustrante. Ocho partidos, cinco empates, dos victorias y una derrota. Ni mucho menos un desastre, pero de ningún modo suficiente para aspirar con seriedad al ascenso, que con el pasar de las jornadas ha ido diluyéndose en el objetivo de mantenerse cerca de lo alto de la tabla y en la esperanza de colarse en el play-off.
De la euforia al pánico en Murcia
En el Real Murcia, en cambio, las últimas ocho jornadas han sido una debacle que ha transmutado la euforia en pánico. Después de aquel empate en casa contra el Hércules, los pimentoneros no han vuelto a conocer la victoria. Cinco derrotas y tan solo tres puntos gracias a sendos empates han sido el saldo de lo que va de segunda vuelta de competición para el Murcia.
Pedro León dialoga con un aficionado de los Raijos Granas, descontentos tras el empate en casa ante el Marbella. / Israel Sánchez
La vorágine incluso se cobró la cabeza de Adrián Colunga, que como el yin y el yang, enlazó una de las mejores rachas de la categoría con otra totalmente lamentable y que tuvo, para él, su punto final en la derrota del derbi contra el Cartagena. Desde el 23 de febrero, su lugar lo ocupa Curro Torres, apagafuegos que ha salido chamuscado de todos los equipos españoles que ha dirigido después de sus inicios como técnico al frente del Valencia Mestalla.
Oportunidad para los alicantinos
Torres, desde su debut en Nueva Condomina el 1 de marzo, ha sumado una derrota y dos empates, el último este miércoles en casa ante el vicecolista Marbella. Su llegada no ha acabado de tener efecto revulsivo y el equipo viajará al Rico Pérez en plena crisis de confianza, bajo el fantasma del descenso y con la afición apuntando al vestuario.
Para el Hércules, que debería de estarse frotando las manos ante la visita de este Murcia venido a menos, la victoria el domingo es obligatoria. Sin embargo, los tres puntos no acabarían de tranquilizar a un equipo que, después de una buena victoria en casa ante el Eldense y un partido competido en Alcalá de Henares contra el Atleti B, encuentra en las lesiones otro escollo más para creer en la posibilidad de entrar al play-off y luchar por el ascenso.
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