Las praderas de Posidonia oceanica, el gran bosque submarino que sirve de hogar a numerosas especies y es fundamental para capturar CO2 atmosférico, están amenazadas por las anclas de los barcos en fondeos masivos, los vertidos fecales, infraestructuras marinas y el calentamiento del mar. Ahora, el Gobierno central ha aprobado un decreto que trata de evitar las agresiones más frecuentes a esta especie y también a la Cymodocea nodosa, otra planta marina que también vive en Canarias y en otros puntos de España.
El Consejo de Ministros, a propuesta del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco), aprobaba este martes un Real Decreto para impulsar la conservación de las praderas de fanerógamas marinas en el Mediterráneo español y en archipiélago canario.
La norma, según señala en un comunicado el Miteco, establece medidas para, entre otras cosas, reducir y eliminar las principales presiones que operan sobre las praderas marinas y regular el fondeo de embarcaciones.
Yate fondeado sobre una pradera de posidonia en Formentera, causando graves daños sobre la misma / CMA/Ibanat
También promueve sistemas de amarre de bajo impacto e impulsa la mejora del conocimiento científico, el seguimiento de su estado de conservación y la restauración de zonas degradadas.
Las praderas de fanerógamas marinas son uno de los ecosistemas de mayor valor ecológico del Mediterráneo por su elevada biodiversidad y por los servicios ambientales que proporcionan, formando extensas comunidades que pueden tardar décadas en recuperarse si sufren daños.
Estas praderas, que actúan como sumideros de carbono, contribuyen a mejorar la calidad del agua y sirven de refugio y zona de cría para muchas especies marinas, además de ayudar a mantener la estabilidad de las playas, factor clave para el turismo.
Medidas principales
El Real Decreto aprobado establece un régimen de protección que, entre otras cosas, limitará el establecimiento de nuevas instalaciones e infraestructuras como gasoductos, oleoductos, cables submarinos y otros.

Vertido contaminante en zona de posidonia de Mallorca / Agencias
La norma introduce asimismo restricciones a determinadas actividades potencialmente contaminantes, como vertidos líquidos o sólidos que puedan alterar el estado de estos ecosistemas, así como limitaciones a la implantación de nuevas instalaciones de acuicultura o puntos de vertido próximos a estos ecosistemas.
Regulación del fondeo y gestión de arribazones en la orilla
El Real Decreto prohíbe el fondeo de embarcaciones sobre estas praderas, una de las principales causas de degradación de esos hábitats y promueve la instalación de sistemas de fondeo de bajo impacto para minimizar los daños sobre el fondo marino y compatibilizar los usos recreativos con la conservación de estos ecosistemas. Actualmente, el fondeo masivo e incontrolado de embarcaciones recreativas que lanzan sus anclas sobre estas praderas provoca la desaparición de amplias superficies de esta planta. La creación de boyas ecológicas situadas en áreas sin posidonia es una de las soluciones que se plantean.
Además, la norma aborda cómo deben gestionarse los restos vegetales de estas especies que acaban acumulándose en las playas, las conocidas como arribazones, a las que se reconoce su función ecológica. Aunque estas acumulaciones de posidonia seca y muerta sobre la orilla de las playas son criticadas por el sector turístico, suponen una barrera de protección para la arena de la orilla cuando se producen temporales.

Posidonia seca depositada en la orilla de una playa / Diario de Ibiza
El decreto refuerza también el conocimiento científico y el seguimiento del estado de conservación de las praderas de fanerógamas marinas, estableciendo la elaboración y actualización de la delimitación cartográfica de las praderas. La ausencia de esta delimitación ha sido una de las quejas históricas de las entidades conservacionistas y los expertos, pues se priva así a los navegantes de una herramienta vital para evitar fondear sobre estos ecosistemas.
“Dará más seguridad jurídica”
El oceanógrafo Xisco Sobrado, del Grup d’Estudis de la Naturalesa (GEN-GOB Eivissa) de Ibiza, cuyas praderas de posidonia están declaradas Patrimonio de la Humanidad, elogió la aprobación de esta norma que, según señaló, ayudará a preservar tanto las fanerógamas marinas del Mediterráneo como las de Canarias.
Sobrado recordó que en Baleares, el gobierno autonómico tiene en vigor desde 2018 un decreto propio que preserva la posidonia en aguas interiores, aunque la nueva norma estatal, bastante parecida a la regional, será de utilidad en aguas exteriores. En aquellas autonomías del Mediterráneo que no tengan una normativa propia para la posidonia, el nuevo decreto será útil para preservar este patrimonio natural, afirmó.
“Aunque estas praderas ya están protegidas por la ley de estatal de Patrimonio y Biodiversidad, siempre se generan dudas entre los agentes ambientales a la hora de sancionar infracciones, y es por ello que este decreto da más seguridad jurídica para actuar, sobre todo fuera de las zonas protegidas”, añadió el oceanógrafo balear.
Sobrado, sin embargo, recalcó que para que el nuevo decreto sea eficaz debe ir acompañado de partidas presupuestarias que permitan realizar una adecuada gestión y vigilancia de las praderas de posidonia y Cymodocea nodosa. “Si no se dedican partidas económicas específicas, el decreto quedará cojo”, advirtió.













