La falla municipal ya tiene todo su remate en el aire. Y en el aire, mucho aire, porque hay que reconocer que, en lo que es altura, impresiona. Aunque haya tenido la ayuda del cubilete que hace de base, el objetivo de llamar la atención se cumple en una plaza nada agradecida, en la que has de poner algo que se quede en la retina. El Chaplin de «Adiós a las Armas», clásico en la iconografía del primer tercio del Siglo XX vuelve ahora convertido en arte efímero.
Se garantiza que será carne de selfi e instagram durante los próximos siete días. Porque, a la hora de la verdad, lo que la gente mirará y valorará y enviará a todo el mundo será la reconocible figura de Charles Spencer poniendo esa mirada melancólica que en nada correspondía con la persona, que no era de Adiós a las Armas, sino de Armas Tomar.
A «Hope» le falta ahora poner los contrarremates y elementos que la completen por abajo. Pero desde ya capta los dispositivos móviles. Al primer minuto ya se acumulaban megas en las tarjetas.
O impacta, o se pierde
Para jugar a «lo tradicional», hay que poner en la plaza algo que impacte. Si no, se pierde en la noche de la historia. En este caso, el objetivo se cumple. Se puede jugar a esto o a innovar. Y como los tiros ya se sabe ahora por donde van, la apuesta va en la línea de superar el perfil bajo. La temática, almibarada, en este caso es casi lo que menos importa.
«Descoberta» de Carmen
La colocación de la cabeza tuvo su ritual. A Carmen Prades le dieron la prerrogativa de destaparla. Está bien conseguida. El acto comenzó diez minutos antes de lo previsto con una sintonía y algunos zambombazos. Lo que dejó en fuera de juego al público, que esperaba «algo» que no se producía. Porque llegaría puntualmente a las nueve de la noche. Música instrumental durante todo el proceso de izado. Se pueden poner peros. Por ejemplo, quizá se podía haber aprovechado la siempre reconocible música de las películas de Charlot, que no parece que la Mutual, la First National o la United Artists fueran a estar muy pendientes de melodías que tienen ya cien años. O que hubiera un mensaje a viva voz para explicar el motivo, el llamamiento a la paz y a compartir el mes de marzo con el «March with me».
Inserción fácil
En lo técnico, la subida fue rápida y, lo mejor de todo, que la cabeza entró sin tocar orillas. Lo tenían muy preparado Alejandro Santaeulalia y Vicente Llácer con un «sacabutx» suficientemente medido y bien enjabonado para que entrada por la torre de madera. Eso fue lo mejor, porque era donde más riesgo había: que «no encajara». Y lo hizo. Estaban contentos los dos artistas porque la «performance» había funcionado.
La gente ya se quedó a contemplar el súper-remate, que da la sensación que de día, con sol, ganará. Lo cierto es que la propuesta de la falla municipal pasará a la historia dentro de esa galería de remates reconocibles -hasta ahora, basados en monumentos o estatuas- y, lo más llamativo, que irá totalmente en contra de la tendencia de la plástica fallera: en lugar de mil elementos de remate, contrarremate, minirremate y decoración, una única figura y contundente.















