Nostradamus (Michel de Nostredame) publicó en 1555 su obra «Las profecías», una colección de cientos de cuartetas escritas en un lenguaje deliberadamente ambiguo, mezclando francés antiguo, latín y metáforas.
Ese estilo hace que sus versos puedan interpretarse de muchas maneras, lo que facilita que, siglos después, algunas personas adapten sus palabras a acontecimientos modernos.
Cuando ocurre una guerra, una crisis política o un desastre natural, es habitual que aparezcan en internet supuestas «profecías» que encajan con el evento. Sin embargo, en la mayoría de los casos se trata de interpretaciones posteriores, no de predicciones claras.
Las cuartetas no mencionan Irán
En los textos originales de Nostradamus no aparece una referencia directa a Irán, ni a conflictos contemporáneos en esa región. Las supuestas predicciones suelen basarse en versos que hablan de guerras, fuego o enfrentamientos en términos muy generales.
Este tipo de lenguaje es tan amplio que puede aplicarse prácticamente a cualquier conflicto histórico.
El problema de las «predicciones retroactivas»
Los historiadores suelen explicar que las supuestas profecías funcionan mediante un fenómeno conocido como «interpretación retroactiva»: primero ocurre el acontecimiento y después se buscan textos ambiguos que puedan encajar con él.
Por eso Nostradamus ha sido vinculado, entre otras cosas, con la Revolución francesa, las guerras mundiales, el 11-S o pandemias modernas, aunque ninguna de esas predicciones aparece de forma clara en sus escritos originales.
Más mito que profecía
La figura de Nostradamus sigue generando interés siglos después, pero la mayoría de los especialistas coinciden en que sus textos no contienen predicciones verificables sobre acontecimientos concretos del futuro.
En el caso de la guerra en Irán o de tensiones actuales en Oriente Medio, las referencias que circulan en redes sociales o páginas web suelen ser interpretaciones modernas, no profecías reales del astrólogo del siglo XVI.
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