Con comillas o sin ellas

Les parece genial a sus seguidores que Abascal ande convertido en la Reina de Alicia en el País de las maravillas gritando -¡Que le corten la cabeza!- a todo el que en su partido se atreve a pensar por sí mismo, del mismo modo autocrático en que Chávez, sin saberlo, emulaba a la reina de corazones decretando arbitrariamente: -¡Exprópiese!- entre los pelotas sonrientes que le rodeaban.

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