Los Oscos presumen de paisaje de ensueño salpicado de cientos de casas llenas de historia, pero también, deshabitadas. Un reciente inventario elaborado al abrigo del proyecto «Raíces con Futuro», liderado por la Fundación Caja Rural y lácteas Monteverde, pone cifras a una paradoja rural: mientras la demanda para asentarse en la zona crece, la oferta de vivienda habitable es un bien de extrema escasez.
El diagnóstico del territorio es tajante. Hay 183 viviendas disponibles, pero solo el 20,2% de las que están vacías se encuentran en un estado «bueno», listas para entrar a vivir con apenas una mano de pintura. El resto del parque inmobiliario disponible es un reto para la arquitectura y la cartera: un 27,3% necesita mejoras estructurales (como calefacción o retejado), un 26,2% se clasifica como estado precario y un 20,8% son ya directamente ruinas que solo conservan sus paredes.
Santa Eulalia, más cantidad
Santa Eulalia de Oscos se posiciona como el enclave con mejores oportunidades inmediatas, presentando un 27,7% de sus casas vacías en buen estado. En el lado opuesto se encuentra Villanueva de Oscos, donde la degradación es más profunda: apenas el 14,5% de sus inmuebles están listos para habitar, mientras que el 32,3% requiere obras de gran envergadura. San Martín de Oscos presenta una situación intermedia, con un 17,9% de viviendas aptas y un preocupante 32,1% en estado precario.
A pesar de ello, el mercado de venta ofrece grandes contrastes. En Santalla, es posible encontrar desde apartamentos rurales en San Julián por 170.000 euros hasta una imponente propiedad de 2.000 metros cuadrados que requiere reconstrucción parcial por 699.000 euros. En Nonide, el inventario rescata un antiguo colegio por 50.000 euros, mientras que en Brañavella el banco ofrece propiedades de una sola habitación por poco más de 31.000 euros. Otro inmueble icónico es el antiguo hotel La Marquesita, de San Martín de Oscos, que se vende por 200.000 euros.
El listado incluye el antiguo cine de Santalla, disponible para alquiler, y casos singulares como una vivienda en Vilamartín cuyo alquiler no se mide solo en euros, sino que se ofrece «a cambio de trabajo». También figuran propiedades con estatus de Bien de Interés Cultural (BIC), como La Pruída en San Martín, que languidece debido a disputas de herencia. En la localidad de Bustapena, en Villanueva de Oscos también está a la venta una antigua chacinera.














