La guerra abierta en VOX entre su dirección y Javier Ortega Smith ha sumado un nuevo capítulo. El exportavoz en el Ayuntamiento de Madrid ha anunciado una «contundente ofensiva legal y pública» y denunciará al partido por la filtración de su expediente de expulsión, un acto que considera una vulneración de su derecho a la confidencialidad. En varias entrevistas, Ortega Smith ha asegurado que desde la formación le pidieron que «hiciera el harakiri» presentando su dimisión.
La respuesta de Santiago Abascal ha sido tajante, asegurando no ser «experto en telenovelas» y recordando que, aunque «nadie está obligado a estar en VOX«, quienes forman parte del partido «están obligados a respetar las normas internas«. Por su parte, Ortega Smith, que se niega a dejar su escaño en el Congreso, ha lamentado en sus redes sociales la «humillación y difamación» hacia quienes levantaron el proyecto.
Del ideal anglosajón al euroescepticismo
En el programa ‘El Cascabel’ de TRECE, el exvicepresidente del Parlamento Europeo y miembro fundador de VOX, Alejo Vidal-Quadras, ha analizado esta crisis y la transformación del partido. Según ha explicado, la formación nació a finales de 2013 como un «partido liberal conservador» de estilo «anglosajón», con un intenso debate interno y métodos democráticos, fundado por exmiembros del PP «disgustados por la pasividad» del Gobierno de Mariano Rajoy.
El presidente de Vox, Santiago Abascal
Sin embargo, Vidal-Quadras sostiene que aquel proyecto original «ha ido evolucionando a un partido muy centralista» donde las directrices se imponen «de arriba a abajo». En el plano ideológico, ha descrito un corrimiento desde el liberalismo conservador hacia un partido «conservador, nacionalista, estatista, euroescéptico, incluso con reflejos autárquicos», subrayando que las diferencias actuales no son solo personales, sino fundamentalmente políticas.
Inmune al coste electoral
Preguntado sobre si esta crisis interna podría tener un coste electoral, Vidal-Quadras cree que no afectará a su base de votantes. En su opinión, «VOX ha sabido sintonizar con el espíritu de los tiempos«, cabalgando una ola de descontento global. El electorado, según él, «percibe a VOX como el único partido que coge por los cuernos» problemas como la inmigración irregular, la okupación, los fenómenos woke o el empobrecimiento del campo.
¿Estabilidad o hegemonía?
Sobre la estrategia de pactos, Vidal-Quadras ha planteado dos escenarios. Si el objetivo de VOX fuera la responsabilidad nacional y «reparar el tremendo daño que ha hecho a España los años del sanchismo», lo lógico sería «procurar llegar a acuerdos» con el Partido Popular para dar estabilidad al país.

El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, saluda al presidente de VOX, Santiago Abascal
No obstante, el cofundador de la formación considera que la estrategia actual parece ser otra: «reemplazar en el futuro, a medio plazo, al Partido Popular como el partido hegemónico de la derecha». En ese caso, ha concluido, la directriz es clara: «no hay que dar ni agua» y se debe «destrozar al enemigo«.














