Un equipo internacional de especialistas ha publicado recientemente un caso clínico que documenta una complicación cardíaca «extremadamente infrecuente» asociada a una técnica anestésica de uso habitual en cirugía del miembro superior. Entre los coautores del artículo se encuentran el doctor Carlos Ramírez-Paesano, anestesiólogo del Servicio central de Anestesia de Centro Médico Teknon (Anestalia) y el doctor Antonio Berruezo, Director del Departamento de Arritmias y de Investigación e Innovación del Instituto del Corazón Quirónsalud Teknon, en Barcelona, junto con otros profesionales de España y Colombia.
El artículo ha sido publicado en la revista científica HeartRhythm Case Reports y describe un caso clínico «extremadamente inusual»: la aparición de un bloqueo auriculoventricular (AV) de tercer grado (una interrupción completa de los impulsos eléctricos del corazón) tras la aplicación de un bloqueo del plexo braquial por vía supraclavicular, una técnica estándar, segura y ampliamente utilizada para cirugías de extremidad superior (codo, antebrazo o mano). Se trata del segundo caso descrito en la literatura médica internacional con estas características.
Un hallazgo excepcional
Aunque se conocen efectos secundarios leves de esta técnica, como el síndrome de Horner (caída del párpado o contracción de la pupila), las complicaciones cardiovasculares graves son casi inexistentes. El caso corresponde a una mujer de 50 años, sin antecedentes cardiovasculares conocidos, intervenida para una artrolisis -un procedimiento quirúrgico, a menudo artroscópico, que libera adherencias, fibrosis o bandas fibrosas dentro de una articulación rígida para restaurar su movilidad y reducir el dolor- de codo izquierdo. Las pruebas preoperatorias, incluido el electrocardiograma, se encontraban dentro de la normalidad.
Ante esta situación, el procedimiento se interrumpió de inmediato y se activaron los protocolos de seguridad establecidos
Tras la realización de un bloqueo supraclavicular ecoguiado con anestésico local, se logró un bloqueo anestésico eficaz y aparecieron signos clínicos de síndrome de Horner. Aproximadamente 25 minutos después, durante el procedimiento quirúrgico, el monitor anestésico detectó un bloqueo AV completo con un ritmo de escape lento, sin signos clínicos de toxicidad sistémica por anestésicos locales, describen los médicos. Ante esta situación, el procedimiento se interrumpió de inmediato y se activaron los protocolos de seguridad establecidos.
Un diagnóstico oculto
El análisis posterior permitió identificar que el bloqueo simpático transitorio había desenmascarado un trastorno de la conducción eléctrica cardíaca previamente no diagnosticado. Un estudio electrofisiológico confirmó un retraso de conducción infra-hisiano, lo que llevó a la indicación de implantar un marcapasos permanente. La evolución clínica fue favorable y la paciente permanece asintomática al año de seguimiento.
Para el doctor Carlos Ramírez-Paesano, anestesiólogo del Centro Médico Teknon, el caso pone de relieve que una técnica anestésica ampliamente utilizada y considerada segura puede, en situaciones muy concretas, revelar patologías cardíacas subyacentes no diagnosticadas. El artículo describe con detalle el manejo clínico y propone una explicación fisiopatológica basada en una teoría neuroquímica que implica el sistema nervioso simpático y el núcleo del tracto solitario.
Entrevista clínica
El doctor Antonio Berruezo, cardiólogo especialista en arritmias del Instituto del Corazón Quirónsalud Teknon, destaca que la aparición de un bloqueo auriculoventricular completo en un paciente sin cardiopatía conocida debe hacer sospechar un trastorno de la conducción previamente silente. Este caso subraya la importancia de «una evaluación cardiológica exhaustiva cuando se producen eventos de este tipo, incluso si el desencadenante inicial es transitorio».
Los autores coinciden en la necesidad de realizar la entrevista clínica inicial y en abundar en el proceso de recopilación de información detallada en la fase preoperatoria, prestando especial atención a antecedentes de síncopes, mareos o episodios presincopales, así como de extremar la precaución en la dosis y el volumen del anestésico, con el objetivo de minimizar el riesgo de complicaciones cardíacas poco frecuentes.
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