Un cuerpo para toda la vida

En «Romanticismo», de Rüdiger Safranski, para ejemplificar que Goethe no era ajeno al espíritu politizado de los tiempos, cuenta que «incluso llegó a comprar una guillotina de juguete para su hijo August». Un gran amigo mío sornón, zumbón, escritor y leal me apostilló con penita: «Caray, pues yo nunca vi ni tuve una Bastilla de PlayMobil».

Fuente