El Gobierno ha encargado a la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC) reforzar su vigilancia sobre los precios energéticos para prevenir abusos en plena espiral por la guerra en Oriente Medio. Con la volatilidad disparada en los mercados del petróleo, del gas natural y poco a poco también en el de la electricidad, el Ejecutivo ha solicitado a Competencia “máxima supervisión” sobre los mercados energéticos y en cómo se trasladan las subidas al precio final que pagan los consumidores, según desveló la vicepresidenta y ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, en una entrevista con EL PERIÓDICO.
“Hemos solicitado a la CNMC máxima supervisión para ver cómo reaccionan los mercados mayoristas y cuál es el impacto sobre los precios minoristas tanto de electricidad como de productos petrolíferos (…) Es importante que el organismo supervisor esté muy pendiente para que los consumidores no sufran un impacto que no sea el deseado, más allá del provocado por los propios mercados energéticos», explicó Aagesen, que trasladó su petición mediante una carta remitida el pasado viernes a la presidenta de la CNMC, Cani Fernández.
Vigilar «en particular» los combustibles
La Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia está realizado su labor de supervisión para detectar posibles irregularidades de compañías que tratan de aprovechar la volatilidad de los mercados para inflar sus márgenes. El organismo admite que su intención es concentrar especialmente su labor de vigilancia en el sector de la venta de combustibles, especialmente sensible en momentos de tensión en los mercados internacionales del petróleo.
«En la CNMC estamos al tanto de cómo se está trasladando a España el conflicto internacional y, en particular, estamos monitorizando la evolución de los precios de los carburantes», explican a este diario fuentes oficiales del organismo, que desliga esta labor de la petición expresa realizada por Aagesen y lo circunscribe: «realiza la supervisión y el control de los mercados como parte del ámbito de sus competencias”.
Subidas en el surtidor
La escalada bélica en Oriente Medio, que ha ido enconándose y extendiéndose durante la última semana, está teniendo ya un impacto directo en los precios energéticos. El petróleo ha superado la cota de los 100 dólares por barril por primera vez desde 2022, con el inicio de la invasión rusa de Ucrania; el gas natural de referencia en Europa casi ha duplicado su precio desde el inicio del ataque de EEUU e Israel sobre Irán; y el mercado mayorista eléctrico ha empezado a notar la presión del precio del gas y ha alcanzado su precio más alto en un año.
A la espera de que la espiral de precios se note directamente en los recibos de luz y de gas, donde sí se ha empezado a reflejar claramente es en los precios de las gasolineras. Gasolina y gasóleo se han encarecido ya con fuerza y con rapidez, con subidas históricas que ya se nota en los surtidores en apenas unos días desde que arrancara el conflicto en una zona tan especialmente sensible para el negocio mundial del petróleo.
En este contexto, Competencia pretende focalizar su supervisión vinculada a la crisis en ciernes precisamente en los precios de los carburantes que paga el conductor. En la carta remitida el pasado viernes, la vicepresidenta y ministra para la Transición Ecológica emplaza a la presidenta de la CNMC a supervisar «la máxima trazabilidad en la relación entre los precios mayoristas y minoristas» y garantizar «que realmente todo está en orden y que todos los consumidores reciben el trato que les corresponde según la operativa de los mercados».
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