¿Hay algo en lo que no seas bueno? Primer hoyo y ya a por eagle

El serbio Novak Djokovic alertó que el español Carlos Alcaraz puede ser capaz de alcanzar su mejor inicio de temporada, el récord de 41 partidos invicto, en 2011. Por ahora el murciano suma catorce, una vez derrotó al francés Arthur Rinderknech y se clasificó para octavos de final del Masters 1000 ATP de Indian Wells, el miércoles contra el noruego Casper Ruud.

Siempre hay elogios de ‘Nole para Charly, por mucho que la irrupción del tenista de El Palmar haya alejado al balcánico de grandes conquistas, como sucedió recientemente en la final del Open de Australia. «Lo que está haciendo es increíble, es bueno para el tenis», apunta Djokovic.

El campeón de 24 Grand Slams, el tenista más laureado de la historia, no deja de sorprenderse con Alcaraz, también en el campo de golf, un deporte que apasiona al español, que está mejorando mucho porque se le da bien y se escapa al campo siempre que ve un hueco para hacerlo.

Sucedió en Indian Wells, como relató Novak Djokovic en su entrevista a Tennis Channel. Desveló que el domingo había estado jugando con Carlos Alcaraz y el alemán Alexander Zverev. Reconoció que él está un paso por detrás palos en mano. «Era la primera vez que jugaba con ellos, pero van por delante, yo ya no juego como antes», señaló Djokovic. 

Sí se lo pasó bien. «Fue divertido, con muchas risas, desafíos mentales. Somos grandes rivales en la pista, es bueno que nos llevemos bien, podamos practicar otros deportes y pasar un buen rato», señaló el serbio.

Contó una anécdota que dejó al descubierto el carácter competitivo de Alcaraz. «Primer hoyo, pega un drive de 300 yardas, y va por el eagle. Yo le digo, ‘tío, ¿hay algo en lo que no seas bueno?», comentó entre risas Djokovic, alucinado con la destreza del español. «Es pura potencia, le encanta el golf».

El cuadro invita a pensar en que haya un reencuentro en la cancha entre Novak Djokovic y Carlos Alcaraz, en semifinales. El balcánico se cruza en octavos con el vigente campeón del torneo, el británico Jack Draper. 



Fuente