BRYCE ECHENIQUE | Al volante con Bryce, burgués burlón

«Tengo un diploma de Leyes, que cuelga simbólicamente sobre el W.C. de mi casa. Está en su sitio, porque hubiera sido un abogado de mierda». No conviene reírse mientras Alfredo Bryce Echenique encadena su «humor espontáneo», si estás al volante del coche que negocia las curvas ahorcadas entre Pollença y Formentor. En este paraíso mallorquín escribió buena parte de su obra el hoy copiloto peruano, «somos un territorio de desconcertada gente», refugiado en un bungalow de la mansión a la orilla del mar de su compatriota Lucho León. Había rematado ‘No me esperen en abril’, cuando diseccionaba «la lotería babilónica» de los premios que se negaba a jugar:

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