Kany García aterriza en Tenerife en una semana especial por la música y la emoción de los Premios Dial Tenerife, pero su prioridad está en lo más íntimo: la conexión directa con la gente. Esta vez lo hará con un showcase secreto Kany García en formato reducido y un concierto gratuito Tenerife, lejos de los grandes recintos, para cantar más cerca de la piel de sus canciones y reafirmar su vínculo con Canarias.
Kany García llega a Tenerife en una semana marcada por la música y por la emoción compartida alrededor de los Premios Dial. Pero, más allá del brillo de la cita, la artista puertorriqueña pone el foco en algo mucho más íntimo: el encuentro con el público. Lo hace, además, en un formato que incluso a ella le resulta novedoso, un showcase secreto y gratuito que le permitirá mostrarse desde otro lugar, lejos de la gran maquinaria de los recintos multitudinarios y mucho más cerca de la piel de sus canciones.
Ese carácter sorpresa del concierto ya ha despertado en ella una ilusión especial. “Cuando me contaron esto de que es un lugar sorpresa, ya yo no vi de dónde voy, me parecía tan mágico y tan bonito”, confiesa. La autora de García reconoce que este tipo de propuestas tienen un valor singular no solo para quien las interpreta, sino también para quien las vive desde abajo. Porque permiten algo que no siempre ocurre en la industria: acercar la música a quienes no siempre pueden permitirse una entrada y hacerlo, además, en un entorno pequeño, personal y casi irrepetible.
La magia de cantar sin armadura
Para Kany García, el hecho de que el showcase sea gratuito lo convierte en una experiencia especialmente valiosa. La artista subraya que no todo el mundo tiene la oportunidad de pagar por ver a sus referentes en directo y celebra que esta fórmula permita derribar esa barrera. A esa dimensión accesible se suma otra todavía más poderosa: la intimidad. Ver a un artista en un espacio reducido, sin la distancia del gran espectáculo, genera una conexión que, según admite, ni siquiera ella misma pudo vivir como fan.
Y precisamente esa cercanía es la que más disfruta también como intérprete. En este tipo de conciertos, explica, puede mirar a la cara a quienes la escuchan, interactuar de forma más espontánea y hasta reversionar sus canciones en formatos más desnudos. “No voy con toda la armadura que voy cuando hago un show”, dice. En lugar de presentarse con toda la estructura habitual de una gran gira, se rodea solo de dos o tres músicos y deja que los temas respiren de otra manera. Ahí aparece, según sus palabras, una magia única, una que la obliga incluso a salirse del libreto habitual de su vida profesional.
Canarias, una cercanía inesperada
Si hay un territorio con el que Kany García mantiene una relación emocional evidente, ese es Canarias. La artista recalará en las islas dentro de su futura gira europea, pero su vínculo va mucho más allá de una simple parada en la agenda. En la entrevista con La Provincia, habla del archipiélago con una cercanía que sorprende por su profundidad y por la forma en que lo asocia a su propia identidad. No desde el tópico, sino desde la sensación genuina de encontrar algo reconocible al otro lado del Atlántico.
“Lo más que esperas es estar lejos de tu raíz, lejos de casa, con un idioma distinto, una cultura diferente”, reflexiona al recordar el viaje desde Puerto Rico. Sin embargo, ese desarraigo previsto se rompe cuando aterriza en Tenerife o en Gran Canaria. Lo que encuentra aquí es una forma de sentir que le resulta familiar. “Te encuentras con gente isleña que vive y que siente y que de alguna forma respira el mismo aire tuyo”, resume. Para ella, esa es la gran revelación de Canarias: una distancia geográfica enorme que, emocionalmente, se acorta hasta parecer hogar.
“Regresé a casa”
Esa sensación de reconocimiento marcó especialmente sus primeras visitas a las islas. Kany recuerda el impacto de descubrir que, en un territorio tan alejado en kilómetros, encontraba una conexión incluso más cercana a su ADN que en otros puntos del país. Y lo explica con una mezcla de asombro y ternura. Frente a la idea de la lejanía, Canarias se le apareció como un lugar próximo, cálido y profundamente conectado con su manera de mirar el mundo.
Por eso no extraña que regresar sea, para ella, un motivo de alegría sincera. En la conversación, insiste en que volver a actuar aquí siempre le resulta grato, precisamente porque siente que el público canario la abraza desde un lugar que entiende muy bien. Esa identificación emocional ayuda a explicar por qué el archipiélago ocupa un espacio tan relevante en su recorrido español y por qué sus conciertos en las islas tienen una dimensión especial dentro de una gira que será, según ella misma reconoce, la más ambiciosa de su carrera.
El fruto de todo lo luchado
Hablar de esa gira europea obliga a Kany García a detenerse, respirar hondo y mirar hacia atrás. No lo hace desde la autosuficiencia, sino desde la conciencia clara del esfuerzo invertido durante años. “Todo lo que tengo me lo he sudado, me lo he trabajado y lo he labrado”, afirma con rotundidad. En un momento de la industria en el que muchas trayectorias parecen acelerarse a golpe de inmediatez, la suya reivindica la construcción paciente, el trabajo sostenido y el valor de lo conquistado paso a paso.
Para explicarlo, recurre a una imagen muy gráfica: no es lo mismo recibir una casa hecha que haber sudado cada uno de sus ladrillos. En esa comparación se condensa toda una filosofía. Lo conseguido con esfuerzo, dice, no solo se disfruta más, también se respeta, se protege y se cuida de otra manera. Así vive esta nueva gira: como una meta ilusionante, sí, pero también como la consecuencia natural de muchos años de entrega y de una relación auténtica con su público, esa parte de la música que no se puede medir con ninguna fórmula.
Una gira distinta y un repertorio enorme
La promesa para quienes acudan a verla en esta nueva etapa es clara: noches memorables. Kany adelanta que está preparando una puesta en escena muy distinta a la que venía haciendo hasta ahora y la acompaña de un elemento clave en este momento creativo: un nuevo álbum con el que confía en conectar intensamente con la gente. A eso se suma un catálogo que ya alcanza los diez discos de estudio, un repertorio lo suficientemente amplio como para construir conciertos llenos de matices, sorpresas y momentos de comunión.
La artista habla de esa futura gira con entusiasmo, pero también con gratitud. Sabe que detrás del éxito de un proyecto así hay un trabajo enorme en lo artístico y en lo técnico, pero insiste en que existe algo imposible de calcular: la conexión humana. Esa “magia” de la que habla es, en realidad, la base sobre la que ha levantado toda su carrera. Y quizá por eso encara este momento sin imposturas, desde la alegría de quien sabe que lo que va a ofrecer tiene detrás verdad, experiencia y un deseo profundo de compartir.
Maluma, el puente entre mundos
En los últimos meses, uno de los movimientos que más ha sorprendido a su público ha sido su colaboración con Maluma. A simple vista, pueden parecer dos universos musicales distintos, pero Kany lo observa desde otro ángulo. Para ella, la mezcla tiene sentido porque así funciona también la vida: personas diferentes encuentran puntos en común, zonas de conversación, puentes inesperados. En ese cruce sitúa la canción compartida con el artista colombiano, nacida, según cuenta, de una invitación genuina y de un respeto mutuo muy claro.
Kany García y Maluma / Instagram
La puertorriqueña interpreta además esta alianza dentro de un contexto más amplio: el de artistas muy ligados al gran consumo digital que empiezan a mirar de nuevo hacia el folclore, la raíz y la identidad latinoamericana que forma parte de su ADN. Ahí encaja, a su juicio, el acercamiento de Maluma a un registro más conectado con ese origen. La experiencia, asegura, fue cómoda y honesta porque él le permitió escribir la canción y construir un espacio en el que ambos pudieran defender lo que estaban haciendo sin disfrazarse ni traicionarse.
La libertad de quien ya no se esconde
Si algo atraviesa toda la conversación con Kany García es una sensación de libertad conquistada. Después de diez álbumes, de canciones sobre el amor, la pérdida, la identidad y las heridas, la artista siente que hoy canta desde un lugar más libre que nunca. Y lo expresa con una imagen poderosa: con el paso del tiempo una se desviste hasta un punto en el que ya no queda nada por ocultar. No lo dice desde la fragilidad, sino desde la plenitud de quien ya no necesita blindarse.
Esa libertad, aclara, también nace del amor recibido. Cuando el público te abraza y te deja ser, los miedos pierden terreno. Kany asegura que atraviesa un momento especialmente hermoso porque siente precisamente eso: que la gente le ha dado permiso para habitarse tal y como es. En esa confianza compartida se apoya una artista que llega a Tenerife para mostrarse sin armadura, celebrar lo conseguido y confirmar algo que en Canarias cobra un sentido especial: que a veces la música no solo acorta distancias, sino que también te devuelve a casa.







