Cuando ASO, la empresa propietaria de todas las marcas relacionadas con el Tour, apostó por el ciclismo femenino enseguida vio que los mismos marcos en los que se exhibían los hombres debían ser también el hilo conductor para llevar a las mujeres al éxito sobre una bici. Primero fue el Tourmalet, faltaría menos, después las 21 curvas de Alpe d’Huez, La Madeleine en 2025 y este año el Mont Ventoux. La Vuelta no podía quedarse atrás y por eso se cita en el Angliru.
Las ciclistas que pelean por el jersey rojo en una semana de competición ya conocían la esencia de los Lagos de Covadonga, quizá la cumbre más emblemática de la ronda española hasta que apareció el Angliru, más contemporáneo y considerado como el puerto más complicado en cuanto a porcentajes para afrontar sobre una bici en la península ibérica. Y allí será donde se resolverá la cuarta edición de la prueba que se celebrará entre el 3 y el 9 de mayo para un total de siete etapas.
El mapa de la Vuelta femenina. / LA VUELTA
Se da este año una circunstancia curiosa que, de hecho, no había ocurrido nunca. La prueba masculina, entre el 23 de agosto y el 13 de septiembre, no toca el Cantábrico, ni por asombro. Tras bajar hacia Andalucía por Catalunya y la costa levantina se queda todo el tiempo en el sur, que también existe, calor veraniego incluido, y aparca los clásicos paisajes cántabros, asturianos y gallegos, así como castellano-leoneses. Las mujeres, en cambio, no se moverán del norte. No hay largos traslados (el año pasado la competición se inició en Barcelona para terminar en Asturias) y todo se concentra en tres comunidades: Galicia, Castilla y Léon (en una etapa por la provincia leonesa) y Asturias donde se decide la carrera en la cita con la montaña (primero, Les Praeres y después, el Angliru).
Dureza gallega
Las primeras cinco etapas serán de contacto, a través del típico recorrido gallego, donde no hay una cumbre de alta montaña, pero tampoco una larga recta llana, carreteras que rompen las piernas y que agotan casi como si se afrontase un puerto de interesante porcentaje. No habrá contrarreloj por equipos, como en 2025, en Barcelona, y sí una llamada a llegadas en fuga o en pequeños grupos.
Luego, la ciclista que quiera ganar la Vuelta deberá estar pendiente de la sentencia asturiana y sobre todo buscar la épica en el Angliru donde las rampas superan el 23% en la famosa Cueña les Cabres. “El Angliru servirá para que las mujeres se exhiban y den espectáculo con los mismos recursos que se les propone a los hombres”, afirma Javier Guillén, director de la Vuelta, cuya carrera femenina se presentó este lunes en A Coruña.
Será la cuarta edición. Hasta ahora ha habido dos triunfadoras, ambas neerlandesas, primero Annemiek van Vleuten y después Demi Vollering, vencedora en 2024 y 2005. En mayo, en cambio, las miradas se dirigirán principalmente hacia la francesa Pauline Ferrand-Prévot, vencedora del Tour, en una Vuelta que tendrá como alicientes locales a la mallorquina Mavi García, en su último año en activo, y a la catalana Paula Blasi.
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