En el marco del Festival de Málaga, la actriz Victoria Vera ha sido reconocida con uno de los premios del certamen, la Biznaga Ciudad del Paraíso, que reconoce cada convocatoria a un talento veterano de nuestro audiovisual y escena. En esta conversación, la intérprete repasa su relación con el cine, el teatro y la televisión, recuerda la Transición española y reflexiona sobre el papel de las mujeres y el futuro del cine español.
¿Qué tal está hoy? No es un día cualquiera…
No, desde luego. Hoy no es un día normal. Cuando llegué ayer llovía bastante. Veníamos en tren, paramos en Antequera y después cogimos un coche para venir a Málaga. Pero fue pisar Málaga y empezó a salir un poquito el sol, muy débilmente, y pensé: «Esto es una buena noticia». Y hoy ha amanecido un sol estupendo.
Hay cierta justicia poética en este reconocimiento.
Es un premio que llega en un momento precioso de mi vida. Me produce una enorme alegría, estoy muy agradecida y muy honrada. Además, me parece precioso recibir un premio de la Ciudad del Paraíso.
¿Qué relación mantiene hoy con el mundo del espectáculo?
La misma que he tenido toda mi vida. Siempre he sido trabajadora de la televisión, del teatro y del cine. Empecé muy joven, prácticamente con 14 años, así que esto ha sido toda mi vida.
¿Sigue viendo cine?
Claro. Veo cine y también voy al teatro cuando puedo. Me gusta estar al tanto de lo que se hace y de lo que se va a hacer.
¿Y cómo ve el cine español actual?
Creo que en España se hacen muchas películas. Quizá demasiadas. Entiendo que es positivo, pero creo que deberíamos hacer menos y apostar por historias muy sólidas que cuenten bien nuestra historia y puedan viajar por el mundo.
Creo que en España se hacen muchas películas, quizá demasiadas
Usted ha vivido muchas etapas del cine. ¿Echa algo de menos del de antes?
Yo creo que las etapas van y vienen. Cuando empecé estaba muy enganchada al teatro. Cuando me ofrecían cine, ya siendo un poco conocida, muchas veces no podía hacerlo porque estaba muy implicada en el teatro. Además, los personajes que hacía allí eran más fuertes. Si haces una Tristana, una Fedra o una Antígona, como actriz aprendes muchísimo y sientes que estás haciendo cosas muy importantes.
Su faceta teatral es fundamental. En muchos lugares se la ha visto como una imagen de la evolución de España durante la Transición.
Sí, me tocó vivir ese momento histórico y fue muy importante para nuestro país. Probablemente ahora no seríamos tan libres si no hubiera ocurrido como ocurrió. Fue una etapa crucial y también peligrosa. Recuerdo, por ejemplo, cuando hicimos ‘El adefesio’, de Rafael Alberti: vino María Casares, que hacía el papel protagonista, y yo interpretaba a su sobrina. Alberti aún no podía pisar suelo español porque no había amnistía. También ocurrió con Fernando Arrabal. Era un momento en el que interpretar esos personajes tenía una enorme fuerza.
Había muchas mujeres como yo en la Transición, lo que pasa es que no las veíamos, pero estaban ahí
También representaba una imagen de mujer diferente a la que se veía entonces en España.
Había muchas mujeres así, lo que pasa es que no las veíamos. Estaban ahí. Y me gustaría que las mujeres no pensaran en modo víctima. Sabemos que hay muchos problemas, pero hay que luchar. Me gustaría ver más heroínas en el cine y el teatro que impulsen a las mujeres. Cuando veo películas de los años treinta con actrices como Bette Davis, Joan Crawford o Katharine Hepburn, veo mujeres fuertes que superan los problemas. Eso es muy importante.
Las historias también han cambiado mucho.
Antes se hacía muchísimo teatro. Cuando el cine empezó a adaptar novelas de autores españoles, ahí se abrió un camino muy interesante. Cuando se hacían obras como ‘La Regenta’, por ejemplo, el cine español crecía y se engrandecía.
Precisamente su trabajo en ‘La Regenta’ es muy recordado.
Sí, estoy muy orgullosa. Además, el teatro fue para mí un refugio. Me permitió evitar cierta tendencia que se creó en el cine en un momento dado, ese negocio de desnudar a todo el mundo. El teatro me permitió quedarme en la retaguardia de aquello.
¿En quién pensará esta noche cuando suba a recoger el premio?
En mis padres, por supuesto. Fueron muy importantes en mi vida. Y también en mis amigos, algunos de los cuales están aquí acompañándome.
¿Le gustaría trabajar con algún director o directora actual?
Me encantaría trabajar con una directora. Nunca me ha dirigido una mujer y sería algo que me haría mucha ilusión. Siempre quedan cosas por hacer.















