El algodón de azúcar es dulce, se asocia a la feria y a la diversión en la infancia, pero también puede ser un lastre si este caramelo es el eje del negocio familiar. De eso habla Cotton Candy, el último cortometraje de Adán Aliaga, que acaba de celebrar su estreno en el Festival de Málaga, donde compite en la sección oficial de cortometrajes de ficción junto con otra veintena de trabajos.
Producido por Jaibo Films (con un flamante Goya bajo el brazo por El Santo, de Carlo d’Ursi) junto a Potenza Producciones y Respiro Productions, el corto está protagonizado por la fotógrafa alicantina Carolina Diego, ya que Aliaga se inspiró en su propia historia personal -Carolina es la tercera generación de una familia de feriantes algodoneros de azúcar- que ella misma tradujo a un proyecto fotográfico –Eritrosina, que toma el nombre del colorante rosa que se usa en el algodón de azúcar – y que fue publicado como fotolibro en la prestigiosa colección editorial de los Cuadernos de la Kursala de la Universidad de Cádiz.
Adán Aliaga, Carolina Diego, Lis Guardiola y Lena Viscaíno, en el estreno del corto en el Festival de Málaga / INFORMACIÓN
«Este libro habla del legado y de cómo el peso del pasado influye en decisiones futuras. Habla de la familia en primera persona, de heredar un negocio y sentir una presión, un lazo que te ata y del que es difícil desprenderse», apunta Diego, que usa el algodón como hilo conductor en sus imágenes, ese «monstruo dulce» que siempre sale en el plano, «al que doto de vida y crece conmigo, como un amigo invisible» para concluir que estas herencias familiares pueden ser «un regalo, pero también una trampa».
Ese amigo invisible se ha «visibilizado» ahora en el cortometraje de Aliaga, quien se sintió atraído por «la parte visual del algodón» y por esa necesidad contada por la fotógrafa de «intentar salir de los trabajos heredados». La historia inspiró Cotton Candy, que adapta con libertad ese proyecto fotográfico ahondando en las relaciones familiares , en especial entre madre e hija, interpretadas por la propia Diego y Lena Viscaíno, esta última una adolescente que no quiere seguir los pasos de su madre, pero que al mismo tiempo desconoce un gran secreto familiar.
«Qué mejor que Carolina para protagonizarlo -que hasta hace dos años ha estado vinculada al negocio algodonero- porque hacer algodón de azúcar no es fácil y necesitábamos a alguien que supiera; el corto está inspirado en su historia y la verdad es que ella lo ha hecho muy bien como actriz», indica Aliaga, aunque la protagonista replica que se ve «bastante rara» en pantalla grande, pero «muy contenta» del trabajo realizado.
«Tenía claro que yo no quería llevar la voz cantante y que debía dejar hacer a Adán su propia adaptación. Me gusta mucho ver cómo otros ven la historia y además el cine llega a más gente», añade Carolina, a quien no le ha costado cambiar su rol y ponerse delante de la cámara por primera vez «porque me gusta tirarme a la piscina».

Cartel de «Cotton Candy» / INFORMACIÓN
Cotton Candy, financiado con ayudas del IVC, À Punt y Movistar Plus+ y rodada en Alicante durante la feria de Navidad de 2024, opta a premio en el Festival de Málaga y seguirá después su recorrido por otros festivales, que incluyen el de Medina del Campo.
Mientras tanto, Aliaga ha empezado un nuevo proyecto: rodar cada día de 2026 para su próximo largometraje, 365 formas de vivir, a camino entre la ficción y el documental sobre un director de cine adicto a su profesión, que no puede dejar de rodar ni un solo día.
Saida Benzal acude a Málaga con una nueva serie
También estará presente en Málaga la actriz ilicitana Saida Benzal, que hace ocho años protagonizó la película Fishbone de Aliaga, y que ahora forma parte de la nueva serie que se presenta este martes en el festival malagueño, Si es martes, es asesinato, creada por Carlos Vila y dirigida por Salvador Calvo, una comedia coral en la que cuenta con compañeros de reparto como Álex García, Inma Cuesta, Pedro Casablanc o Ana Wagener.
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