Lo pasa mal Djokovic en Indian Wells

Su violento grito al cielo evidenció lo mal que lo pasó durante muchos momentos Novak Djokovic en la pista central del Masters 1000 ATP de Indian Wells. Hasta la hora y 40 minutos de partido, se había controlado, sin discusión alguna con su equipo o juez de silla, pese a que su vuelta a la competición estaba plagada de dificultades.

En ese instante de sacar la rabia de dentro, de darse ánimos, el resultado invitaba a poner la máxima atención: 4-6, 6-1, 2-2. ‘Nole’ estaba lidiando con el intenso viento que tanto molesta cuando se presenta en el desierto californiano, un rival sin complejos y unas molestias en el codo derecho, que protegió con un manguito en todo su brazo derecho.

Estaba dispuesto a sufrir Djokovic, y eso le ayudó para evitar males mayores en un torneo del que se había ido por la puerta de atrás doce meses atrás, ante el neerlandés Botic Van de Zandschulp, en el estreno. Que hace dos ediciones había sido sorprendido por el italiano Luca Nardi.

A sus 38 años, nº 3 mundial, se escapó de cada trampa que halló en el camino, y se impuso por 4-6, 6-1 y 6-2 en 2h.12′ al polaco Kamil Majchrzak, 30 años y nº 57. En tercera, el estadounidense Aleksandar Kovacevic, 27 años y nº 72, que superó al francés Courentin Moutet por 6-1 y 6-4. Djokovic ya le ganó, pero en un lejano 2023 y sobre la tierra batida de Roland Garros.

El balcánico ya veía venir las dificultades, y se preparó para ello. No quería excusas, sabedor de que jugaría en contra la falta de ritmo de competición después de 34 días fuera del circuito, desde que perdiera la final del Open de Australia ante Carlos Alcaraz, el 1 de febrero.

Podría haberse vuelto loco en el set inicial, en el que sólo convirtió una de ocho bolas de ‘break’, perdiendo por el contrario su saque en dos ocasiones, con pleno de acierto del oponente. Majchrzak levantó un 0-40 para sentenciera la manga por 6-4.

Puso a prueba el temple de Djokovic, que reaccionó bien centrándose en el saque, a base de no regalar puntos con errores de bulto, insuflando aire a un oponente a quien empezó a costar seguir la solidez que iba adquiriendo el balcánico.

La batalla, con un punto incluso de 40 golpes que acabó con Djokovic asfixiado en el suelo, la ganó amparado en la experiencia, en un ejercicio de paciencia y de vestirse el mono de trabajo. Con la clase de una leyenda inagotable, también humildad y fe lo sacó adelante un pentacampeón del torneo, el mejor en 2008, 2011 y de 2014 a 2016. Engañan los parciales de 6-1 y 6-2, se tuvo que llevar para ello juegos largos. Supo marcar diferencias en los puntos cruciales. 



Fuente