A fuego lento y sin prisas, como el que cocina una mañana de domingo en la que no tiene a donde ir. Así forjó el Leyma Básquet Coruña su vigésimo primer triunfo de la temporada contra el Lucentum Alicante (83-74). El cuadro de Carles Marco cedió el primer cuarto, en el que no estuvo ajustado atrás, pero resurgió como el ave fénix para superar sus propios obstáculos y seguir su camino en la Primera FEB con paso de hierro.
El partido estaba marcado en rojo. Era el primero después de casi veinte días de parón y contra un oponente necesitado de victorias. Joe Cremo protagonizó los dos primeros intentos, pero fueron Hollanders, Polanco, Larsen y Deng Geu quienes encontraron la red local. 0-9 en menos de tres minutos. El Leyma, acelerado en los compases iniciales, no terminaba de encontrar la pausa necesaria para hilar sus ataques con precisión, ni era contundente en el apartado defensivo, y Marco tuvo que detener el encuentro. Radoncic, Diop y Thiam reanimaron a un equipo que quería enchufarse. Pero se encontró con un gran obstáculo: las faltas. Los colegiados señalaron dos infracciones sobre Larsen en el poste bajo que el Leyma entendió como contactos leves, pero, en cambio, no indicaron nada en un par de agarrones a Jorgensen y dos defensas pegajosas sobre Thiam. Cada choque en la pintura naranja era falta y el Coliseum tardó menos de cinco minutos entonar el «fuera, fuera» hacia el trío arbitral. Jorgesen, a base de empeño individual, se encargó de mantener la desventaja en cinco puntos tras cada canasta del Alicante y Barro la redujo a tres justo antes del final (16-19).
El Leyma cabalgó a lomos de Radoncic en el inicio del segundo acto. El montenegrino mitigó la canasta inicial de Larsen con un triple (el primero de los coruñeses en el duelo) y un tiro libre para meter una marcha más al partido. Cremo puso por delante a la escuadra local después de una gran asistencia de Dídac Cuevas y Dino, de nuevo, pisó el acelerador para romper el encuentro con cuatro puntos y un poderoso tapón que levantaron al Coliseum de sus asientos. Jacobo estrenó su casillero particular con un triple que elevó la renta a ocho puntos (29-21), pero Hollander frenó la sequía visitante con tres puntos que hicieron estallar a Carles Marco en el banquillo. Los tiros libres permitieron al Alicante llevar el marcador a un ajustado 29-27. Otra vez el partido en un puño. Otra vez, cada contacto bajo el aro naranja era falta. Otro cabreo monumental del Coliseum. Sobre el parqué, los jugadores intentaron mantener la cabeza fría. Pacheco firmó un 2+1, Díaz acertó en el poste bajo y Jorgensen finalizó dos contras vertiginosas que dieron aire a la escuadra local (37-29). Alicante se agarró a la línea de 4,60 para mantenerse en el partido y el periodo se cerró con un triplazo de Bone (41-36).
Sin piedad tras el descanso
Radoncic asumió el mando en el comienzo del tercer acto con un triple y mucho acierto en el rebote. Cremo y Cuevas dibujaron una gran jugada que terminó en canasta de Barro y, de nuevo, una combinación entre el pívot senegalés y el base catalán amplió la renta a 10 unidades por primera vez (48-38). Ni rastro de las dudas de la primera parte. Los jugadores naranjas se crecieron. Y, cuando el equipo se viene arriba, su afición disfruta. Se multiplicaron los esfuerzos en defensa y se desataron Pacheco y Jorgensen en ataque para deleite de una grada que se llevó las manos a la cabeza con un par de asociaciones entre el astro brasileño y el mago estadounidense (63-50). Bone selló el periodo con otro triple para el Alicante (64-53).
Los visitantes echaron el resto en los últimos diez minutos. Mwema y Larsen fueron los primeros en anotar y Radoncic, quién si no, estrenó el marcador naranja del desenlace. El conjunto de Rubén Perelló se volcó sobre el aro coruñés y cargó de faltas a los pívots locales. A menos de cinco minutos, Barro (4), Thiam (3) y Diop (3) sufrían para contener a un Kevin Larsen al que los colegiados le pitaban todo. Cuevas, Pacheco y, sobre todo, Jorgensen desde el perímetro devolvieron la renta a los dobles dígitos (71-61). Quedaba resistir e insistir. Jacobo frenó la reacción visitante con un triple y Barro, tras una asistencia de Radoncic y una de Dídac, provocó una marea de bufandas con dos mates que cerraron definitivamente el partido (83-74). Veintidós jornadas, veintiún triunfos. El Leyma suma y sigue en su camino de regreso a la cima.













