Desde hace ya unos años, la Unión Europea ha ido impulsando diferentes medidas para reducir residuos y avanzar hacia un modelo de consumo más sostenible. De hecho, muchas de estas decisiones ya han tenido un impacto directo en el día a día de los ciudadanos, especialmente en todo lo relacionado con los plásticos de un solo uso o el reciclaje de envases.
Uno de los cambios más visibles llegó hace poco con las botellas de plástico que incorporan el tapón unido al envase, una medida pensada para evitar que estos pequeños residuos acaben en el medio ambiente. Sin embargo, aquel cambio formaba parte de un paquete mucho más amplio de reformas que Bruselas llevaba tiempo preparando para reducir la cantidad de envases que se generan cada año en Europa.
En este contexto, la Unión Europea ha aprobado el nuevo Reglamento de Envases y Residuos de Envases, una normativa que establece reglas comunes para todos los países miembros y que afectará directamente a fabricantes, distribuidores y supermercados. Aunque el texto entró en vigor en 2025, las obligaciones comenzarán a aplicarse a partir del 12 de agosto de 2026, cuando los Estados miembros deberán empezar a adaptarse a los nuevos requisitos.
El objetivo principal de esta normativa es reducir el volumen de residuos y fomentar un uso más eficiente de los envases. Para ello, Bruselas ha fijado nuevas condiciones sobre cómo deben diseñarse, fabricarse y comercializarse los envases de muchos productos que hoy se venden en supermercados de toda Europa.
Uno de los puntos clave de la reforma tiene que ver con el diseño de los envases. Las nuevas normas buscan limitar el llamado sobreenvasado, es decir, aquellos envases excesivamente grandes o con demasiado espacio vacío en su interior. Con estos cambios, las empresas tendrán que ajustar mejor el tamaño y los materiales utilizados para evitar un uso innecesario de plástico o cartón.

Otro de los cambios que contempla la normativa afecta también a la comida para llevar. Los establecimientos que vendan bebidas o alimentos para consumir fuera deberán permitir que los clientes utilicen sus propios recipientes reutilizables sin pagar un coste adicional.
Además, la normativa europea establece objetivos para reducir los residuos de envases en los próximos años y mejorar su reciclabilidad. La intención de Bruselas es que, progresivamente, todos los envases que se comercialicen en la Unión Europea puedan reciclarse de forma más eficiente y generen un menor impacto ambiental.














