Fue jugador en la sección de baloncesto del Real Madrid, donde ganó varias ligas ACB. Unos años de éxito deportivo que compaginó con sus estudios de Medicina, que a la postre le abrió la puerta a la jefatura médica del club de sus amores.
Por sus manos pasaron algunos de los mejores futbolistas que protagonizaron el cambio de siglo: Mijatovic, Ronaldo, Beckham… Años de éxito profesional pero dolorosos en lo personal, después de que perdiera su hijo Álvaro, con tan solo seis años y medio, a consecuencia de un accidente doméstico.
Se trata de Alfonso del Corral que, casi treinta años después de aquella tragedia, ha publicado el libro ‘La vida después del adiós’ que es un canto a la esperanza.
La educación que recibió fue estricta. Hijo de militar, del Corral heredó de su padre la perseverancia que le permitió compaginar el baloncesto con los estudios: “Compaginaba el Real Madrid con ser residente de cirugía ortopédica en el hoy hospital Gregorio Marañón. Jugaba el sábado en el pabellón ‘Raimundo Saporta’, acababa el partido a las 22h, y me iba de guardia toda la noche y el domingo”, ha recordado en ‘Ecclesia es domingo’.
De su etapa como jefe de los servicios médicos del Real Madrid, solo guarda buenos recuerdos de los jugadores a los que trató. “Les quiero un montón, no solo por tocarles la rodilla o el tobillo, sino que vivimos momentos mágicos”.
Un recuerdo especial para Alfonso del Corral fue la noche previa de la final de la Séptima, el 20 de mayo de 1998: “Jugábamos contra la Juventud. Esa temporada el Madrid había fracasado en la Liga y la noche anterior, en la sala de fisioterapia, se creó una especie de magia, una especie de terapia de jugadores muy buenos que hicieron piña para ganar la Copa de Europa, que recuperamos después de treinta años. Es un momento irreemplazable”.
del corral recibe el aviso del accidente de su hijo mientras el madrid celebraba la liga
Había pasado casi un año del accidente que costó la vida a Álvaro. Era el 14 de junio de 1997, una fecha marcada en rojo en el calendario del club, que conquistó la Liga, pero también en la del propio Alfonso del Corral: “Fui a Pamplona, tenía la tesis doctoral de cirugía ortopédica que saqué ‘Cum Laude’ y llegamos justo al partido contra el Atleti. Ganábamos 3-0 al descanso, euforia en el vestuario porque ganábamos la Liga con Fabio Capello, y yo al frente del servicio médico”.

Nada hacía presagiar lo que estaba a punto de ocurrir. Tras el descanso, del Corral tomó asiento en el banquillo, hasta que recibe el aviso de que su hijo había sufrido un accidente y fue trasladado a urgencias de La Paz.
“Tenía esperanza de que fuera un accidente y nada más. Había un presagio malo, de que algo muy grave estaba pasando. El crío estuvo luchando entre la vida y la muerte hasta las dos de la madrugada, hasta que el jefe de urgencia pediátrica nos comunicó la triste noticia. Es para reflexionar y no creerte mucho las cosas cuando te van muy bien y pedir fuerzas a Dios cuando te van muy mal”, ha expresado.
Del Corral solo tiene bueno recuerdos de Álvaro: “Era un niño especial. Físicamente era un toro con una piel de porcelana. Nunca se puso malo, siempre estaba sonriente y positivo. Todo el mundo le quería. Era encantador y conmigo era cariñoso”.
“Empecé a ir a misa y estaba a gusto, empecé a leer muchísimo»
No le resultó fácil, pero Alfonso del Corral se convenció de que la muerte de su hijo formaba parte de un plan superior. “Yo tuve una experiencia de que alguien estaba ahí, fue en un versículo del Evangelio de San Juan, ‘Yo soy el camino, la verdad, la vida’. Me encuentro en tres días tres veces la misma frase: en la Biblia, en la iglesia de San José en la calle Alcalá esquina con Gran Vía y la tercera en un cuaderno de Álvaro. En su cuarto, de madrugada, a las seis de la mañana sentí una presencia que me puso en marcha a buscar”, ha relatado.
Del Corral reconoce que antes de la muerte de su hijo tenía a Dios un poco olvidado pese a provenir de una familia católica. Una vez inició la búsqueda de Dios, la oración y la Eucaristía paliaban su dolor. “Empecé a ir a misa y estaba a gusto, empecé a leer muchísimo, los evangelios completos, las epístolas, a los patriarcas, a los Padres de la Iglesia, de distintas religiones… No dormía. Hay textos que arden, que tienen fuego, y otros que son fríos”, ha explicado.

el motivo que llevó a alfonso del corral a escribir ‘La vida después del adiós’
En este proceso de conversión interior, a del Corral le ofrecen sacerdotes y monjas compartir sus testimonios en las iglesias. En ese momento, su hija y un sacerdote ya fallecido le animaron a escribir un libro. “No quería porque habían pasado pocos años”, se justifica. “Luego pasaron muchos hechos que me han confirmado que este proceso que he vivido es real, no un proceso de delirio, sino que es verdad”, agrega.
Una vez estaba convencido, dio el paso para dar a luz ‘La vida después del adiós’. “El libro es por el bien que haces, a lo mejor hay una persona destrozada, con un vacío existencial tras perder a un familiar y le das una palabra de esperanza y empieza a buscar al Señor. Solo con uno que le ayudes, justifica todo”, ha opinado.
Así imagina alfonso del corral el reencuentro con su hijo
Durante este proceso de búsqueda de Dios, del Corral tuvo tres hijos en apenas un año y medio con su mujer, Paloma. Previamente sufrieron un aborto involuntario. “En ese momento tuve conversaciones íntimas con el Señor, que me decía que apostara por la vida, que llegaría. Cuando íbamos a tener un nuevo principio de aborto, Dios me dijo que estuviese tranquilo, y a esa hora yo en Asturias y mi mujer a 600 kilómetros, se le cortó todas las hemorragias y hoy tengo una hija de ese momento”, ha contado.
Cuestionado por cómo se imagina su reencuentro con Álvaro, del Corral tiene claro que se producirá: “El paso de esta vida a la otra, en ese puente, estará el Señor y mi hijo con Él”.














