1975. San Vicente del Raspeig. Una joven de no más de veinte años es abanderada en los Moros y Cristianos que nacieron ese año.
2025. San Vicente del Raspeig. Cientos de mujeres participan en los Moros y Cristianos en una fiesta consolidada e integradora.
El municipio ha celebrado las bodas de oro de unos festejos declarados de interés turístico autonómico, pero que San Vicente quiere dar un paso más y que lo sean también de interés turístico nacional.
Con motivo del 8M, echamos la vista atrás para mostrar cómo fue el proceso de incorporación de las mujeres en los primeros años, cuando todavía estaba el dictador Francisco Franco y en ejercicios posteriores.
El Cercle d’Estudis Sequet però Sanet ha publicado un nuevo cuaderno de la memoria del municipio, el número 40, que aborda esta cuestión con el título «La mujer festera en los primeros años de la fiesta de Moros y Cristianos en San Vicente del Raspeig (1975-1979)», obra de Puri Trini Brotons y José Manuel Díez Fuentes.
Portada del cuaderno dedicado a la mujer festera en San Vicente / INFORMACIÓN
El primer año de celebración de los festejos, en abril de 1975, solo participó una mujer, María del Mar Llopis, como abanderada. «Me hicieron sentir como una gran jefa, sentí mucho cariño por parte de todos ellos», explica.
San Vicente era conocedor de los problemas que había entonces en otras poblaciones, como Alcoy, Villena o Cocentaina -y que persistieron durante décadas-, pero las fiestas han respetado y permitido desde el principio la igualdad de condiciones entre hombre y mujeres, recoge el estudio.
«Eran unas currantas, estaban en todo», recuerdan quienes vivieron esa época
Tres féminas de poco más de 30 años, Milagros Serna, Francisco Asensi y Purificación Hernández, ejercieron tareas de apoyo desde el mismo año fundacional y jugaron un papel activo en la incorporación de más mujeres, niñas y niños. «Eran unas currantas, estaban en todo», recuerdan quienes vivieron esa época.
Gorros de cartulina
Solo un año después, en 1976, tiene lugar la primera participación de mujeres formando parte de filadas y los trajes se los hicieron ellas mismas, con zapatos pintados, gorros de cartulina y la cara con betún.
El tercer año, en 1977, ya hay plena participación de filadas femeninas cristiana y moras y, a partir de entonces, su presencia se generaliza. En general, se trata de gente muy joven, novias, amigas o familiares cercanos de los festeros masculinos.

Presentación del cuaderno, con Canals dirigiéndose a los asistentes / INFORMACIÓN
También en los primeros años ellas ocupan cargos directivos: es el caso de Serna y Asensi, delegadas artísticas de la junta directiva, aparte de otras tres vocales. Asimismo, otra pionera, Adela Pastor, primera mujer en presidir una comparsa en los Moros y Cristianos, la de Fills d’Àfrica, en 1976.
Enorme respaldo
Tuvieron que pasar casi treinta años, en 2003, para que una mujer sea presidenta de la Unión de Comparsas: Begoña Monllor, que obtuvo un gran respaldo en las elecciones y que repitió en el cargo cuatro años después.
Así, aquella «locura» que empezó en 1975, como afirmaban algunos fundadores de las fiestas, se ha convertido medio siglo después en una fiesta consolidada e integradora, con mayoría de mujeres festeras, concluye el estudio de los dos autores.
El Cercle, asociación cultural que investiga, organiza y divulga actividades sobre el municipio, presentó recientemente este documento en el Centro Social en un acto al que acudió numeroso público y que contó con la presencia del alcalde, Pachi Pascual; el presidente de la Unión de Comparsas de Moros y Cristianos Ber-Largas, Ricardo Bernabeu; la directiva de la Federación Ascen Rubio; y el presidente del Cercle, Paco Canals.
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