Andrés Feliz le da sobre la bocina una sufrida victoria al Real Madrid en la cancha de Gran Canaria

El Real Madrid es prácticamente imbatible cuando juega en la Liga Endesa. Puede no tener su mejor día, puede jugarse el partido en la última posesión, pero de una forma u otra los de Scariolo siguen ganando en la competición regular. [Así vivimos la victoria del Real Madrid ante Gran Canaria en la Liga Endesa]

En su visita a la cancha de Gran Canaria (80-82) los blancos tuvieron que recurrir una acción mágica de Andrés Feliz en la última posesión del encuentro para decantar la balanza a su favor. 

Intratables en ACB, sí, pero no impertérritos. Los de Scariolo se dejaron intimidar por momentos por un rival de la zona baja de la tabla que jamás dio su brazo a torcer. Los insulares llegaron a ir 11 puntos abajo en el tercer cuarto, pero su reacción en el parcial final les mantuvo a flote hasta el último suspiro.


Tavares trata de anotar.

EFE

Tanto, que la última posesión fue definitiva. Feliz se la jugó, y cuando parecía que se liaba y la prórroga asomaba, se sacó un truco de la chistera para hacer que la victoria volara a la capital.

El Real Madrid sigue siendo líder indiscutible de la Liga Endesa. Su versión en esta competición es casi inquebrantable, y su ventaja con respecto a Valencia Basket, segundo, sigue siendo de tres triunfos. 

Gran Canaria sale fuerte

Le costó al Real Madrid entrar al partido. Venía de dos victorias consecutivas en la Euroliga y debía cambiar el chip a lo doméstico, pero no fue sencillo.

Los blancos se encontraron con la intensidad de salida de un rival al que le aprietan las necesidades y que sigue mirando demasiado de cerca los puestos de descenso. El plan inicial de partido salió a las mil maravillas, porque rápidamente el marcador empezó a decantarse del bando local.

Tobey se puso el disfraz de súper héroe y destrozó al Real Madrid en el primer cuarto. Era demasiado pronto para pensar que el partido se le podía ir en este punto al equipo de Scariolo, pero lo cierto es que la brecha máxima llegó a ser monumental para ser tan sólo el inicio (25-12).

Alocén y Maledon, en pugna por el balón.


Alocén y Maledon, en pugna por el balón.

EFE

Sabía el conjunto blanco que no podía dejar escapar la situación tan rápido, así que se puso manos a la obra en busca de la remontada. Al menos, consiguió frenar la sangría como reflejó el 25-20 con el que terminó el primer cuarto. 

Se iba soltando poco a poco el equipo visitante. Lo demostró con el primer triple que tuvo éxito con la firma de Llull, quién si no. Se estaba sacudiendo el cuerpo el Real Madrid, que con el mate de Len (32-33) fue capaz de darle la vuelta al marcador en el inicio del segundo cuarto.

Campazzo, en el partido ante el Gran Canaria.


Campazzo, en el partido ante el Gran Canaria.

EFE

Las tornas se invirtieron completamente. Ahora el parcial demoledor lo ponía el conjunto de Scariolo, que con 32-39 y dos triples consecutivos de Campazzo obligó a Lakovic a detener el encuentro.

Pese a los intentos de frenar la apisonadora sin frenos en la que se había convertido el Real Madrid, los visitantes se marcharon ocho puntos arriba al descanso (38-46).

La reacción local

En la reanudación, el equipo insular se reactivó con el quinteto titular, aunque con el cambio de Robertson por Wong, y aunque la fórmula parecía funcionar a nivel anímico, lo cierto es que el Real Madrid continuó a velocidad de crucero (42-50).

A partir de ahí, el encuentro se descompuso en una particular guerra de guerrillas, con múltiples batallas anotadoras y una anarquía en la que el Madrid siguió disfrutando de un colchón que rondaba la decena aunque su adversario revivía de arreón en arreón.

Y precisamente uno de esos repuntes capitalizados por Wong dejó la papeleta en un 56-62 que cambiaba el panorama de cara al último periodo.

Brussino se lleva el balón ante Abalde.


Brussino se lleva el balón ante Abalde.

EFE

Un 2+1 de Wong igualó el marcador (75-75) a falta de dos minutos, pero el canastón de Abalde hizo que el empate durara un abrir y cerrar de ojos.

El encuentro tomó tintes dramáticos con dos nuevos tiros libres de Isaiah y una falta extra al Granca de Feliz a Albicy que terminó en lesión para el base francés a 1:20 para el final. Con esa nueva panorámica, Robertson tomó el testigo, anotando solo uno de los dos lanzamientos desde el 4,60 para equilibrar de nuevo el choque (78-78).

Campazzo volvió a poner en vanguardia a los suyos desde la línea de personales, pero Pelos respondía con un gancho, dejando todo por decidir a falta de 19 segundos. En la última posesión, Feliz anotó in extremis una bandeja que sentenció el choque en favor del Real Madrid (80-82).

Gran Canaria 80 – 82 Real Madrid

Dreamland Gran Canaria (25+13+18+24): Albicy (3), Wong (17), Brussino (5), Pelos (14) y Tobey (22) -quinteto titular-; Robertson (6), Maniema (1), Alocén (2), Samar (-), Kuath (6) y Vila (4).

Real Madrid (20+26+16+20): Lyles (6), Abalde (10), Campazzo (18), Tavares (9) y Feliz (5) -quinteto titular-; Okeke (8), Llull (11), Maledon (5), Len (3), Almansa (4), Kramer (-) y Procida (3) .

Árbitros: Alfonso Olivares, Jorge Martinez e Igor Esteve. Eliminaron por personales al jugador amarillo Nico Brussino.

Incidencias: Encuentro correspondiente a la vigésima primera jornada de la Liga Endesa, disputado en el Gran Canaria Arena ante un total de 7.376 espectadores.

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