Lamine no tenía su día. Y entró Pedri. El canario le dio una asistencia perfecta en el minuto 68 para que Yamal hiciera su jugada, gracias también al desmarque de Fermín. El 0-1 permitió al Barça mantener el liderato a cuatro puntos del Real Madrid ante un gran Athletic. Valverde alineó a nueve futbolistas de la cantera y Flick a seis, en una demostración de que son los dos equipos que más confían en sus jugadores del fútbol base. El técnico vasco logró incomodar al Barça con una presión alta muy potente y con unos futbolistas con una intensidad envidiable y un físico a tope para tener más ocasiones de gol que el FC Barcelona. Pero los blaugrana supieron jugar con oficio e imponerse en un campo muy difícil.
Flick hizo rotaciones lógicas después del gran esfuerzo del partido de vuelta en el Camp Nou ante el Atlético. Dejó en el banquillo a Pedri y Raphinha y el equipo resistió frente a un Athletic que también jugó vuelta de Copa ante la Real y que opuso mucha intensidad. No fue un encuentro brillante. Al final la resolución llegó con una genialidad de Lamine, después de que el técnico germano diera entrada a Pedri y Raphinha. Con la trilogía en el terreno de juego, el Barça es mucho mejor. Lamine, Pedri y Raphinha aportan una versatilidad esencial al juego del equipo blaugrana. Y el Barça sentenció, aunque acabó sufriendo el ataque de un Athletic que dio siempre la cara.
La presencia de Pedri en el mediocampo es muy importante para el equipo, por dos aspectos. Por el control que comporta su dominio del balón, sus pocas pérdidas, pero también la capacidad de visualizar el ataque con ojos de pasador inteligente. Pero no se puede obviar que el Barça ganó en la Catedral también gracias a las inmensa actuación de Joan Garcia detrás, deteniendo en dos ocasiones lo que seguramente hubiera sido gol sin él en la meta. A la trilogía mágica habría que añadir al guardameta blaugrana. De momento, este Barça sigue líder destacado en la Liga y de Bilbao a Newcastle sin solución de continuidad para jugarse la ida de una Champions apasionante con un cuadro factible pero en el que nadie va a regalar nada.










