El automóvil de hidrógeno vuelve a hacer ruido en las estadísticas. Según el último informe anual de la consultora Global Hydrogen Review de la Agencia Internacional de la Energía, las matriculaciones de turismos con pila de combustible crecieron un 24,4% en todo el mundo durante 2025. Sobre el papel suena a revolución silenciosa, de esas que huelen a futuro y a metal caliente recién salido del taller.
Pero el contexto es clave. En plena expansión del coche eléctrico a batería (impulsado por regulaciones europeas y fabricantes como BYD, Renault o Tesla) la tecnología de hidrógeno parecía haber quedado relegada a un segundo plano. Las cifras, sin embargo, muestran que aún hay fabricantes y mercados que no han tirado la toalla.
La realidad es que ese crecimiento porcentual esconde una base extremadamente pequeña: solo se vendieron 16.011 coches de hidrógeno en todo el mundo durante 2025. Es decir, un volumen casi anecdótico si se compara con los más de 14 millones de coches eléctricos que se matricularon globalmente ese mismo año.
Qué coches de hidrógeno se venden hoy (y cuánto cuestan)
Un funcionamiento que mezcla eléctrico e hidrógeno
Un coche de pila de combustible no es exactamente un coche de hidrógeno “directo”. En realidad, se comporta como un eléctrico que genera su propia electricidad a bordo.
- El hidrógeno almacenado en depósitos se combina con oxígeno en la pila de combustible.
- La reacción química produce electricidad.
- Esa electricidad alimenta una batería y un motor eléctrico.
- El único residuo del proceso es vapor o agua que sale por el tubo de escape.
El principio es elegante y, sobre el papel, ideal. En palabras de la propia International Energy Agency, en su informe de 2024: “Los vehículos de pila de combustible pueden ofrecer cero emisiones locales con tiempos de repostaje comparables a los de combustibles fósiles”.
Y ese es precisamente uno de los argumentos más seductores. Mientras un eléctrico puede tardar entre 20 y 40 minutos en recuperar buena parte de su batería en carga rápida, un coche de hidrógeno se reposta en apenas cinco minutos. Es un gesto familiar: abrir tapa, conectar manguera y escuchar el característico chasquido del cierre presurizado.
China y Corea del Sur explican casi todo el crecimiento
Si se observa el mapa de ventas, el supuesto auge del hidrógeno tiene dos protagonistas claros: China y Corea del Sur. Entre ambos mercados concentran la mayor parte de las nuevas matriculaciones registradas en 2025.
En Corea del Sur, el liderazgo de Hyundai impulsa una cuota cercana al 42,5% del mercado global. El país asiático lleva años invirtiendo en infraestructura de hidrógeno dentro de su estrategia nacional de transición energética.
China, por su parte, está apostando fuerte por esta tecnología sobre todo en transporte pesado. Según datos del Ministerio de Industria chino publicados en 2025, el hidrógeno forma parte de su plan para desplegar miles de camiones y autobuses de pila de combustible antes de 2030.
Europa va en sentido contrario
El contraste con Occidente es evidente. Europa, Estados Unidos y Japón registraron descensos en sus ventas durante 2025. En el Viejo Continente apenas se matricularon 566 turismos de hidrógeno en todo el año.
La explicación es sencilla: no hay prácticamente oferta. Hoy el mercado europeo se limita a dos modelos:
- Toyota Mirai
- Hyundai Nexo
Además, el precio sigue siendo elevado (por encima de los 70.000 euros) y la infraestructura es casi inexistente.
El gran cuello de botella: las hidrogeneras
El verdadero talón de Aquiles del coche de hidrógeno no está en la tecnología, sino en el ecosistema que lo rodea. Para que estos vehículos funcionen en el día a día es necesario desplegar una red amplia de estaciones de repostaje de hidrógeno, conocidas como hidrogeneras.
Y ahí Europa aún está muy lejos de una red funcional. En España, por ejemplo, apenas existen unas pocas instalaciones piloto repartidas entre Madrid, Zaragoza o Sevilla. Muy lejos de las más de 30.000 estaciones de servicio tradicionales o de los cientos de miles de puntos de recarga eléctrica.
La Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA) advertía en un informe de 2024 que “sin una infraestructura de repostaje sólida, el mercado de vehículos de hidrógeno seguirá siendo marginal en turismos”.
Por qué los fabricantes miran más a camiones que a coches
Precisamente por ese motivo, muchas marcas están reorientando el hidrógeno hacia otro tipo de vehículos: los de gran tonelaje.
En camiones, autobuses o maquinaria pesada la ecuación cambia. Las baterías necesarias para mover vehículos de 40 toneladas serían enormes y pesadas, mientras que el hidrógeno permite autonomías largas con repostajes rápidos.
Por eso fabricantes como Hyundai, Daimler Truck o Volvo están probando esta tecnología en transporte logístico y largo recorrido.
¿Puede el hidrógeno competir con el coche eléctrico?
A corto plazo, todo apunta a que no. El coche eléctrico a batería sigue ganando terreno gracias a una combinación de factores:
- Mayor oferta de modelos.
- Precios cada vez más bajos.
- Infraestructura de recarga en expansión.
- Mayor eficiencia energética.
De hecho, ya existen eléctricos de acceso que rondan cifras impensables hace pocos años. Modelos urbanos como el Dacia Spring o el futuro Renault Twingo eléctrico apuntan a precios cercanos a los 18.000 o 20.000 euros, muy lejos del coste de cualquier vehículo de hidrógeno actual.
Así que el crecimiento del 24,4% registrado en 2025 no significa que el hidrógeno esté a punto de conquistar el mercado. Más bien refleja que la tecnología sigue viva, sostenida por algunos gobiernos y fabricantes que aún creen en su potencial.
Mientras tanto, el coche que deja agua en el asfalto sigue siendo una rareza. Una curiosidad técnica que, de momento, vive más en laboratorios, planes industriales y prototipos que en los garajes de los conductores.














