La política es imprevisible y ahora también lo sabe José Ángel Antelo, protagonista de la última crisis interna de Vox.
Fue el miércoles 25 de febrero, día de Pleno en la Asamblea Regional, cuando la vicesecretaria nacional de Acción de Gobierno de Vox, Montserrat Lluis, se trasladó a Cartagena para comunicarle el interés de Santiago Abascal en que se hiciera a un lado y dimitiera como presidente provincial. Si lo hacía sin rechistar, la Portavocía de Deportes del partido era suya. Además, le aseguraron que podría seguir al frente del grupo parlamentario e, incluso, le trasladaron que no descartaban que él repitiera como candidato —algo difícil de creer—.
No le convenció la oferta porque no aceptó en ese momento, pidiendo un tiempo para reflexionar que, por cierto, no le dieron. El jueves 26, con nocturnidad y alevosía —pasadas las nueve de la noche—, Vox distribuía por los grupos de prensa de WhatsApp un escueto comunicado en el que informaba de la dimisión en bloque de todo el Comité Ejecutivo Provincial (CEP), de tal manera que el órgano quedaba extinguido y Antelo, en consecuencia, fuera de la dirección regional. Primer objetivo, conseguido.
El viernes 27, convencido de que el presidente nacional, Santiago Abascal, no le quería, convocó a los medios en Molina de Segura para cargar contra la decisión de apartarle. «Lealtad no es sumisión», dijo. Entonces aparecieron en redes otros purgados por la formación, como Javier Ortega Smith o Juan García-Gallardo, para apoyarle. El fin de semana transcurrió tranquilo, como también lo fue el lunes. Por el momento, Antelo seguía controlando el Grupo Parlamentario Vox. Le quedaba poco.
La ‘jefa de personal’ de Vox, Montserrat Lluis, volvía el martes 3 de marzo a la Región. En esta ocasión, a Murcia, donde Vox tiene su sede principal. Allí se reunió el grupo parlamentario a falta de su portavoz, el propio Antelo, para votar destituirle de su cargo. Todos levantaron la mano menos la diputada Virginia Martínez, que se abstuvo. Mayoría absoluta, igualmente.
El miércoles 4, día de Pleno, se volvió a liar. El expresidente provincial denunciaba ahora que el Grupo Parlamentario Vox había falsificado su firma, ya que la había utilizado para informar a la Mesa de la Asamblea Regional su interés en cambiar de portavoz en la Cámara. «¡Hasta aquí hemos llegado!», exclamó el sustituto de Antelo en la Portavocía parlamentaria, Rubén Martínez Alpañez, molesto porque «los trapos se lavan en casa». El Grupo Vox tomaba entonces la decisión de relegarle al Grupo Mixto. Esta decisión no se ha efectuado porque ha de aprobarla la Mesa de la Asamblea, que se reunirá el próximo lunes.
Los ocho diputados de Vox que acudieron a la reunión, en grupo haciéndose una foto mientras Antelo abandona el salón de Plenos al teléfono. / Iván J. Urquízar
El jueves 5 de marzo, la crisis se enturbiaba aún más. Fuentes de Vox afirmaban a la Agencia EFE que las causas de la defenestración de Antelo eran sus intentos de influir en el Ayuntamiento de Cartagena para beneficiar a su mujer pidiendo la urbanización de unos terrenos. Hay que destacar en este punto que la esposa del exlíder de Vox en la Región de Murcia no aparece en la documentación de la empresa a la que apuntan esas fuentes, así como que el Ayuntamiento de Cartagena ha negado haber recibido ningún tipo de presiones por su parte en este sentido.
El viernes 6 de marzo, esta vez de madrugada, Vox comunicaba a los medios su decisión de suspender e inhabilitar a Antelo tras abrirle un expediente disciplinario. Ya solo queda esperar al Comité de Garantías tome una decisión para poder oficializar que Antelo es historia en Vox.











