La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha revisado varias tortillas de patata preparadas de supermercados. Aunque son muy prácticas y se consumen con frecuencia, los resultados muestran que muchas no logran ofrecer la calidad que se espera de este producto.
La mayoría falla en sabor y textura
El análisis incluye 33 tortillas de distintas marcas, evaluadas tanto en laboratorio como por un equipo de cocineros. Los expertos señalan que 22 de ellas no alcanzan un nivel aceptable, lo que equivale casi a dos de cada tres.
Entre los problemas más comunes destacan la falta de jugosidad, patatas duras y una mezcla poco uniforme de huevo y patata, factores esenciales para que la tortilla tenga el sabor y la textura adecuados.
Un riesgo para la salud
En cuanto a la parte nutricional, la mayoría cumple con los estándares y obtiene al menos una calificación C en Nutriscore, un sistema de etiquetado nutricional. Sin embargo, algunas contienen niveles elevados de sal o incorporan aditivos como el benzoato de sodio (E211).
Es recomendable evitar el consumo excesivo de E211, ya que, como expone la OCU, es un conservante sintético que puede provocar reacciones alérgicas, crisis asmáticas, urticaria o hiperactividad en niños, especialmente, cuando se combina con colorantes artificiales.
¿Qué tortillas destacan?
A pesar de los resultados generales, hay productos que se diferencian por su calidad. Entre las tortillas con cebolla, la de Mercadona (6,54€/kg) recibe las mejores valoraciones de sabor, mientras que la versión Al Punto de Dia (4,65€/kg), que además no contiene E211, también obtiene buenos resultados.
Entre las sin cebolla, Corral de Monegros Fresca destaca por su sabor, aunque tiene un precio más elevado (5,35€/kg) y la tortilla de Auchan (Alcampo) (4,48€/kg) es una alternativa equilibrada sin aditivos.
Etiquetas y recomendaciones
El estudio también detectó deficiencias de etiquetado en algunas marcas, como Casero y Nature (8,17€/kg), que no especifican el porcentaje de patata, un dato obligatorio. Además, la OCU recuerda que la mayoría de estas tortillas deben calentarse antes de consumir para evitar riesgos sanitarios.
La tortilla de patata sigue siendo un icono de la gastronomía española. Aunque las versiones envasadas son muy cómodas, replicar la textura y el sabor de una buena tortilla sigue siendo complicado fuera de la cocina tradicional.












