‘Enlorquecido’, del juego entre el apellido «Lorca» y el verbo «enloquecer», se definiría como una persona atrapada profundamente en el universo de Federico García Lorca, el poeta granadino que «ha volado la cabeza» a Miguel Poveda (Badalona, 1973). Para calmar la sed de curiosidad, el cantante ha llevado su fanatismo creativo hacia los rincones donde alguna vez residió el alma del poeta. ¿Su suerte? Todos los caminos lo han llevado a un mismo lugar: un documental donde solo hay un protagonista, la música que resuena de la poesía.
Antes de ser documental, ‘Enlorquecido’ fue disco. En 2018, los versos de Lorca cobraron vida en la voz de Poveda. «Fue un viaje emocional muy potente y una transformación a nivel humano y artístico. Fue un antes y un después. Yo no era capaz de contarlo solo en entrevistas sueltas durante la promoción del disco», confiesa el cantante. Por eso, durante la pandemia se puso manos a la obra con un proyecto que contaría, de manera «distendida», todas aquellas emociones que le sacudieron durante la composición y la gira.
La ambición lo ha llevado hasta aquí, al Festival de Málaga, donde un sábado 7 de marzo de 2026 estrena su primer documental. Este proyecto que tanto mimo ha recibido se puede visualizar hoy, a las 16.00, en el Auditorio Christine Pablo Ruiz Picasso.
Un giro de guion inesperado
Para sorpresa del artista, lo que empezó siendo un homenaje al poeta granadino, acabó siendo un proceso de autoconocimiento. Lorca y Poveda tienen algo en común: «Las ganas de cambiar el mundo», esa filosofía que, explica, puede transformar el mundo a través de un mensaje de amor, de justicia o de igualdad. «No hay que ser tibios, hay que mojarse, como decía él. Hay que meterse en el fango para encontrar después las azucenas», cuenta con la energía de aquel que derrocha pasión.
Cantarle a Lorca es toda «una responsabilidad», pero a Poveda le gustan los retos, aunque no se los tome como tal. «Yo te leo desde esta fibra, que es mi voz y mi sentimiento. Yo dibujo en mi cabeza tus palabras y entonces mucha de su poesía resuena en mi cabeza como música», profana como si hubiera apartado la entrevista de su cabeza para dialogar con Federico. A Poveda le sucede algo peculiar: los mensajes sociales necesita cantarlos y «contarlos a través de alguien que sabe explicarlos mucho mejor que nosotros».
El cantante entiende su proyecto como una manera de hacer justicia. Poveda ha demostrado que el arte sigue siendo una forma de ejercer la memoria democrática colectiva, porque cuando alguien muere, «solo el misterio lo hace vivir». Su interés por Lorca despertará el de otros. Y así, sin querer, se le alarga la vida a un poeta.
La Málaga cosmopolita
Aunque el cantante es natal de Badalona, su relación con Andalucía no tardó en llegar a su vida. De padre murciano y de madre manchega en una ciudad llena de andaluces, la música flamenca tarde o temprano se colaría por alguna rendija de su casa. «Mi padre escuchaba Pink Floyd, mi madre a Bambino y en mi adolescencia crecí entre gente diversa. Mi escuela de música no fue solamente el flamenco, mis compañeros hacían jazz, clásica, tango…», recuerda nostálgico Poveda.
El cantante ha crecido en diversidad. Y la Málaga cosmopolita se la devuelve. «Málaga es la ciudad de la que salgo y a la que entro cuando vuelvo a casa. De aquí salgo para viajar al mundo y a aquí regreso para volver. Con lo cual, Málaga es mi casa, es mi paisaje, es lo más parecido a mi Barcelona», y la presume a mucha honra.













